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Que Placer es Viajar

Como moverse por París

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Como toda capital europea París cuenta con un amplio repertorio de transporte público para poder moverse de un lado a otro sin problema alguno entre los que podremos destacar el RER ( tren ) , los autobuses regulares de línea y el metro siendo éste último sin duda para nuestro gusto el más cómodo y manejable de todos ellos.

El Metro:

El metro es el mejor sistema con diferencia para moverse por Paris, ya que es bastante rápido, existen numerosas líneas ( 13 en concreto ) y además las estaciones están próximas entre sí, con lo cual vayamos donde vayamos siempre tendremos cerca una estación de metro.


En la calle, la entrada del metro está siempre indicada por un poste que lleva la inscripción Metro, Métropolitain o solamente la letra M.
Para acceder al andén, hay que pasar por las líneas de control. Cada línea está identificada por su color, su número y sus direcciones.


Para penetrar dentro de una zona bajo control del Metro, del RER, del Autobús o del Tranvía, usted debe tener un billete de transporte válido. En cualquier caso, la validación es obligatoria. Conservad el billete durante todo el tiempo que dure el trayecto pues te lo pueden pedir los revisores. A nosotros en los seis días solo nos lo pidieron una vez.
En cuanto a los horarios decir que el metro circula los 7 días de la semana de 5h20 a 1h20 aumentando sus horarios el sábado por la noche.

Como principales ventajes del metro de París podemos destacar:
- Gran cantidad de paradas. Es realmente complicado no encontrar una en el sitio al que quieras ir. Ni que decir tiene que todas las zonas con monumentos cuentan con su correspondiente parada de metro.
- Muy rápido , bastante más que el de Madrid el cual muchas veces se para entre parada y parada un buen rato y ahí te quedas esperando.
- Los metros pasan con mucha asiduidad bastante más que en Madrid cosa la cual se agradece y mucho , pues aquí perderlo se hace a veces desesperante.
- Hay cobertura para poder hablar con los móviles.


Como principales desventajas destacaremos:
- Muy viejo. La gran mayoría de las estaciones necesitan una reestructuración a fondo.
- Muy sucio habiendo bastantes sitios con un olor realmente insoportable.
- Muy pocas escaleras mecánicas y casi todas las que hay son de subida por lo que bajar las maletas puede convertirse en tarea harto difícil.
- Mala señalización en los transbordos con carteles colocados en lugares invisibles, dos carteles señalando direcciones opuestas para un mismo destino, carteles indicándonos caminos cuyos pasillos acaban en una pared o simplemente ausencia total de carteles y señalización.
Las estaciones en la confluyen varias líneas de RER y metro como Chatelet les halles , Charles De Gaulle pueden convertirse en auténticos laberintos.

- El RER:

El RER es lo que en España conocemos como el tren de cercanías y sirve para comunicar París con los sitios más alejados del centro como pueden ser por ejemplo Euro Disney y el Palacio de Versalles. Existen 5 líneas de RER estando dividida cada una de ellas en ramas

Pese a esto, al discurrir gran parte de su trayecto por la ciudad (líneas A, B y C), en París se utilizan como si fuesen una línea de metro más (la gran mayoría del trayecto se la pasa bajo tierra), y de hecho el mismo billete que cogemos para ir en metro lo podemos utilizar para hacer un trasbordo y coger el RER
El RER circula los 7 días de la semana, de 4h45 a 1h30.

Coger el RER y no perderse puede ser tarea bastante complicada pero con un poco de atención se puede conseguir. Hay que estar atento a las pantallas situadas en los andenes ya que según la línea que sea el tren puede parar o no en todas las estaciones, y corremos el riesgo de que nuestro tren pase de largo de nuestro destino y tengamos que volver
Otro dato a tener en cuenta es que una misma línea de RER suele tener diferentes terminaciones, con lo que es fundamental y básico fijarse detenidamente y asegurarse de que el tren que cogemos es el bueno antes de subirnos. Los destinos aparecen en la pantalla de manera abreviada por lo que fijaros bien en las letras que pone. Si uno tiene dudas lo mejor es preguntar.


Es conveniente saber, que de las líneas de RER que se utilizan para desplazarse por el interior de la ciudad, las más utilizadas y las más rápidas y con mayor frecuencia de trenes son sin duda las líneas de RER A y la B, seguidas a distancia por la línea C de RER, mucho más lenta y con menos frecuencia de paso, por lo que si podemos elegir línea de RER sería recomendable descartar la C a no ser que la diferencia en número de estaciones a atravesar sea realmente importante.

Nosotros cogimos el RER una única vez para ir Eurodisney y la verdad que se nos dio bastante bien. Encontramos nuestro andén muy rápido y justo el tren que en esos momentos pasaba resultó ser el que teníamos que coger por lo que genial. En el RER por lo general va menos gente que en el metro y puede parecer algo inseguro a primera vista pero nada más lejos que la realidad.

- Los Autobuses:

Si en el caso del metro el servicio es bastante interesante, lo contrario debe decirse de los autobuses de Paris. Salvo que tengamos claro que un autobús nos vale seguro y nos hayan asegurado que no tarda mucho en pasar es mejor evitarlo, ya que, de forma general la frecuencia no es la deseable, y de manera particular, dependiendo de las líneas en algunas el servicio puede acabarse a las 19:00 existiendo algunos casos en los que los domingos la línea directamente no funciona.

Para la noche existe un servicio nocturno de autobuses en Paris, el Noctanbus, que cubre diferentes rutas que salen de Châtelet, por lo que conviene informarse si cerca de nuestro hotel o alojamiento pasa alguno de estos "buhos".


Nosotros no cogimos ningún autobús en los días que estuvimos por lo que nos es imposible dar más información.

Si tenéis alguna duda acerca de horarios, paradas o cualquier otra cosa podéis consultarla en la página oficial de transporte urbano en París: http://www.ratp.com/

Descritos una vez ya los principales medios para movernos por París comentaremos los distintos abonos que existen:

- Ticket T+

El ticket t+ permite al cliente viajar en:

- El conjunto del metro y el funicular de Montmartre
- El RER (RATP y trenes SNCF) dentro de París (no incluye aeropuertos, en tal caso coger Billete para el RER B hasta París)
- Los autobuses RATP en París y en cercanías (salvo líneas con tarifas especiales)
- Efectuar transbordos en el conjunto del metro y del RER dentro de París como lo permitía el ticket t
- Utilizar la red Noctilien (autobuses nocturnos) sin efectuar trasbordo conforme a las tarifas específicas de la red Noctilien.

Además el ticket t+ da la posibilidad de efectuar transbordos autobús/autobús y autobús/tranvía.
El trasbordo se hace entre 2 líneas diferentes de autobús.
Tras efectuar su validación cada vez que sube a un autobús o a un tranvía, usted dispone de una hora y treinta minutos entre la primera validación y la última validación para efectuar uno o varios transbordos.


El precio de 1 ticket es de 1,50 Euros y el taco de 10 en tarifa normal 11,10. Los niños de 4 a 9 años cumplidos pueden viajar con tickets t+ de taco a media tarifa es decir a 5.55 euros.

El ticket t+ se puede comprar en los siguientes lugares:
- en las taquillas de las estaciones de metro o de las estaciones RER;
- en las taquillas situadas en ciertos finales de línea de autobuses;
- comerciantes autorizados por la RATP, los trenes SNCF y OPTILE (estancos principalmente);
- en los distribuidores automáticos colocados en las estaciones y algunos finales de línea de autobuses y en las líneas de tranvía

- La Carta Orange

Sirve durante una semana tanto para metro, RER y autobús teniendo que adjuntar una foto de carnet a la hora de adquirirla. La principal pega de la Carta Orange es que sólo es válida de domingo a domingo por tanto, si la compras un jueves solo podrías utilizarla ese mismo jueves, el viernes , el sábado y el domingo. Este tipo de abono es ideal para aquellas personas las cuales inicien su viaje en París en lunes y vayan a quedarse 4-5 días.

La Carte Orange se compone de:
- una tarjeta personal y su estuche,
- un bono magnético semanal.

Antes de usarla hay que hacer lo siguiente:
- inscribir en la tarjeta personal tu nombre y apellido.
- pegar una foto de carnet en el lugar indicado.
- anota el número de tu tarjeta en el bono magnético.

La tarjeta y el bono se deben utilizar conjuntamente. Son estrictamente personales y no pueden ser utilizadas por otra persona.


Otra de las peculiaridades de este bono es que va por zonas. La Ile-de-France está dividida en 6 zonas tarifarias. Para definir las zonas de su abono, se debe tomar en cuenta:
- la zona del punto de salida,
- las zonas por las que atraviesa,
- la zona del punto de llegada.
Por ejemplo: si desea obtener una Carte Orange para ir desde Aulnay-Sous-Bois (zona 4) a Évry (zona 5). Debes pasar obligatoriamente por París. Por lo tanto, debe adquirir un abono para las zonas 1 a 5.
Si se va a Eurodisney o al Palacio de Versailles lo más normal es coger la carta orange para las zonas que van de la 1 a la 5. Si no se va a ir a alguno de estos sitios con cogerla para las zonas 1-2 es más que suficiente pero bueno cada uno que vea que zonas son las que más va a frecuentar y decida.

La carta Orange se puede adquirir en las taquillas de cualquier estación de metro, bus o RER y en los comercios autorizados estando disponible desde el viernes precedente hasta el jueves de la semana de utilización.

El precio por zonas de la Carta Orange es el siguiente:
Zona 1-2: 16,30
Zona 1-3: 21,60
zona 1-4: 26,70
zona 1-5: 32,10
zona 1-6: 36,10

- Paris Visite:

Este billete de transporte, compuesto por una tarjeta y un cupón abre las puertas del conjunto de la red en Île-de-France : Metro, RER, Autobús, Tranvía, trenes de cercanías SNCF, Funicular de Montmartre, Montmartrobus, Noctilien, autobuses de la red Optile, en función a las zonas seleccionadas (de 1 a 3 ó de 1 a 6).

La Paris Visite tiene distintos períodos de validez : 1, 2, 3, ó 5 días consecutivos a elegir siendo válida a partir del primer día de su utilización ( y no a partir del día de la compra ) pudiendo entonces comprarla con anticipación y evitar hacer cola en el último minuto.

Una vez que se ha comprado la Paris Visite hay que rellenar la tarjeta indicando tu apellido y nombre además de señalar el número de serie de la tarjeta el cual viene indicado en el cupón. Otra de las cosas que también hay que escribir es la fecha de la primera utilización prevista. La tarjeta y el cupón tienen que permanecer juntos en todo momento y tendrán que ser presentados en caso de control por los revisores.


¿Cómo escoger las zonas para las que comprar Paris Visite?
- Si deseas viajar sólo por París y sus alrededores (Vincennes, el Stade de France, La Défense), lo mejor será decantarse por la Paris Visite zonas 1 a 3.
- Con Paris Visite zonas 1 a 6 toda la región de Ile-de-France estará a tu alcance, por ejemplo, lugares más allá de París como el Palacio de Versalles, Disneyland ® Resort Paris, el Castillo y los jardines de Fontainebleau, o la ciudadela medieval de Provins entre otros. También podrás desplazarte hasta los aeropuertos de Roissy Charles de Gaulle y Orly.

Los precios de la Paris Visite varían en función de ser adulto o niño ( 4 - 11 años ) y son los siguientes:

Zona 1 -3 / Adultos ZONAS 1-6 / Adultos
1 dia: 8,50 Euros 1 Día 17,05 Euros
2días 13,50 Euros 2días 27,15 Euros
3 días 18,60 Euros 3 días 38,10 Euros
5 días 27,50 Euros 5 días 46,60 Euros

ZONAS 1-3 / Niños ZONAS 1-6 / Niños
1 dia: 4,25 Euros 1 Día 8,50 Euros
2días 6,95 Euros 2días 13,55 Euros
3 días 9,30 Euros 3 días 19,05 Euros
5 días 13,60 Euros 5 días 23,30 Euros

La Paris Visite se puede adquirir en todas las estaciones de metro, RER, agencias comerciales, taquillas de los finales de línea de autobuses, estaciones de trenes de cercanías SNCF, aeropuertos de París y en las oficinas del Office de Tourisme de Paris entre las cuales destacamos: Ópera-Grands Magasins, Gare de Lyon, Gare du Nord, Tour Eiffel, Montmartre, Carrousel du Louvre.
La Paris Visite también se puede adquirir en Madrid ( Torre de Madrid, 8ª Plaza de España,18 ) y en Barcelona ( Gran Via Corts Catalanes, 656. ).

Con la Paris Visite además se hacen una serie de descuentos en museos y lugares de interés como el Arco del Triunfo, El Palais Garnier de la Ópera y el Panteón entre otros. Decir que la gran mayoría de sitios importantes no aparecen incluidos en la Paris Visite lo cual no la hace una opción demasiado atractiva.

A título personal decir que nosotros cogimos la Carta Orange zonas 1-5 y vinimos más que encantados. Ibamos de lunes a sábado y la amortizamos más que de sobra con las veces que cogimos el metro y el viaje en RER hasta Eurodisney.
En la estación de metro de Porte Maillot la taquillera no nos la quiso dar porque decía que era solo para los residentes aunque mayoritariamente lo que quería era tocar los huevos un rato por lo que cogimos dos tickets t+ simples y decidimos comprarla en la parada de metro de nuestro hotel y así fue. Nos bajamos en Cambronne que era la estación correspondiente a nuestro hotel y una taquillera muy maja nos las dio por fin. Le pegamos las fotos, rellenamos los datos necesarios y a utilizarlas durante todo el viaje.

La manera más barata de acceder a los monumentos

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Sin duda tiene nombre y no es otro que el de Paris Musseum Pass. El precio de la entrada a monumentos y museos en París es bastante elevado, sobre todo si no se posee carnet de estudiante por lo que hay que buscar la mejor alternativa para que nos salga lo más barato posible.

Con la museum pass podrás acceder hasta 70 museos y lugares interesantes de manera gratuita e ilimitada lo cual sabiendo que el precio medio de entrada a un monumento viene costando entre 7 y 8 euros es un dato muy a tener en cuenta. Entre los lugares a los cuales podremos acceder de manera gratuita con la Paris Musseum Pass están los siguientes:
Arco del triunfo, Museo Pompidu, Museo del Louvre, Torres de Notre Dame, Cripta arqueológica de París, Museo D'Orsay, Museo Picasso, Museo Rodin, Saint Chapelle, Palacio de Versalles, tumba de Napoleón en Los Inválidos, etc , etc , etc .... El único gran monumento el cual no se encuentra incluido es la Torre Eiffel.

Su precio varía en torno a los días que se desee cubrir:
- 2 Días: 30 euros
- 4 Días: 45 euros
- 6 Días: 60 euros


Así a ojo parece un poco caro, pero haciendo cálculos de lo que se quiera visitar y contando la mencionada media de precio de 8€/monumento-museo puede valer la pena y más cuando se puede hacer el famoso truco que pasaré a explicar para que quede claro y el cual no consiste en otra cosa más que en:
- comprar la París musseum Pass para dos días
- como se tiene que rellenar a mano los datos personales y desde que fechas quieres que esté vigente hacerlo con un boli el cual se pueda borrar. Yo utilicé el pilot frixion y me fue de lujo.
- cuando se hayan cumplido los dos días de visita para las cuales supuestamente estaría vigente nuestra Musseum Pass y que previamente hemos rellenado borrar las fechas y poner las nuevas. Así podréis utilizarla todos los días que queráis. Os aseguro que funciona por lo que hacerlo sin miedo pues os ahorraréis un buen dinero. Nosotros la utilizamos durante los seis días y no hubo problema alguno.

Otra de las ventajas de esta tarjeta es que con ella se tiene acceso preferencial a los monumentos no teniendo que esperar cola a la hora de entrar. Nosotros la verdad que no tuvimos que esperar cola en ninguno de los sitios a los que fuimos por lo que no nos hizo falta utilizar la musseum pass para este menester. No obstante hay en algunos sitios como la Saint Chapelle en los que aún llevando la Musseum Pass hay que hacer cola.

La Paris Musseum Pass al igual que la Paris Visite se puede adquirir en Madrid ( Torre de Madrid, 8ª Plaza de España,18 ) y en Barcelona ( Gran Via Corts Catalanes, 656. ).
También se puede adquirir en los aeropuertos más importantes de la capital francesa, oficinas de Turismo y en los más importantes monumentos y museos aunque si que he de decir que en algunos estaba el cartelito de "agotada" por lo que si se puede llevar desde España comprada mejor.

El Hotel - Ibis tour eiffel cambronne

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París es una ciudad que cuenta con infinidad de hoteles para todos los gustos y economías. Por regla general los hoteles tienen una relación calidad - precio bastante mala no estando por ningún lado justificadas las estrellas que tienen pero bueno , buscando por la red se puede encontrar alguno que otro a muy buen precio. Por precio y calidades, hablando de dos o tres estrellas decentes y no muy caros los IBIS no tienen competidores por lo que tras mucho leer y leer, mirar precios y descartar alojamientos nos quedaríamos finalmente con el Ibis tour eiffel cambronne el cual nos gustó entre otras razones por el precio, por tener una estación de metro en la misma puerta ( Cambronne - línea 6 ) con la ventaja que ésto conlleva, por la zona en la que estaba ubicado en la cual se puede encontrar de todo y para nada es peligrosa y por tener a dos pasos Ecole Militaire, Invalides , Montparnasse y la Torre Eiffel.


Elegido pues el hotel solo quedaba reservarlo. Como bien pusimos anteriormente nosotros lo hicimos a través de la propia página de los hoteles IBIS ( http://www.ibishotel.com/es/home/index.shtml ) sabiendo que haciendo la reserva con 30 días de antelación a la fecha de llegada los precios son más baratos. La reserva es muy fácil de hacer , solo teniéndose que seleccionar las noches que uno desea estar , dejar tus datos personales y dar tu número de tarjeta.

Tras haber dejado tu número de tarjeta , haber dado tus datos y haber seleccionado las noches que uno quiera pasar la cadena IBIS te manda un e-mail el cual debes imprimir y presentar en la recepción del hotel junto a tu DNI a la hora de hacer el check in.

La habitación doble con cama de matrimonio nos salió por 50 euros la noche , en total 250 euros ( 5 noches ). El dinero nos lo cobraron a la semana siguiente de haber hecho la reserva por lo que si veis que no os lo cobran mandar un e-mail al hotel para ver si la reserva se ha efectuado correctamente. A través de la página web también se pueden reservar los desayunos aunque es un poco tontería hacerlo pues éstos se pagan in situ en la cafetería. Tienen un precio de 7.50 euros y son estilo buffet con croissants , tostadas , etc ...

El hotel se encuentra situado en el número 2 de la Rue Cambronne , calle la cual da nombre al mismo. Como ya hemos dicho anteriormente la situación es inmejorable por varios motivos:
- Tener en la misma puerta del hotel una parada de metro perteneciente a la línea 6 , Cambronne, línea la cual destaca por su buena conexión con cualquier punto de la ciudad y por ser el metro aéreo , es decir el metro va por fuera pudiéndose observar vistas realmente bonitas desde el mismo como por ejemplo del Sena o de la Torre Eiffel.
- Muy cerca del hotel podemos encontrar también otras dos paradas de metro : Segur perteneciente a la línea 10 y La Motte Picquet Grenelle perteneciente a la 8.


- La zona es limpia , poco peligrosa y muy tranquila por las noches lo cual no signifique que la zona esté muerta pues en ella podemos encontrar 2 panaderías , 3-4 supermercados para comprar cualquier cosa que nos haga falta , 2 farmacias, un pizza hut , un mc donald's , varios traiteurs asiatiques , brasseries, tiendas de alimentación, etc ...
Nosotros debido a la gran cantidad de sitios de comida que había en la zona decidimos hacer las cenas siempre por aquí y no nos fue nada mal la cosa.
Fuimos dos veces al pizza hut y genial, hay un menú para dos personas que es el que nosotros cogimos bastante asequible. También fuimos una noche al mc donald's del cual poco o nada se puede decir y una a un traiteur asitique o lo que en España conocemos como restaurante chino.
A título personal recomendar la panadería que pilla nada más salir a la derecha. Tienen unas baguettes muy ricas y casi siempre recientes las cuales para hacer los bocadillos nos vinieron estupendamente.
- Tener al lado la Rue du Commerce, llena de tiendas y restaurantes y de un supermercado de dos plantas que cierra a las 22h (cosa rara allí, ya que a las 19h cierran casi todas las tiendas) entre las que podemos destacar H&M , Celio , Zara , Etam Lingirie entre otras.
- Estar a dos pasos de Ecole Militaire, Invalides , Montparnasse y como no de la Torre Eiffel.


El edificio del hotel es muy moderno y está compuesto por un total de 523 habitaciones divididas en 8 plantas. La mayoría de las habitaciones de las plantas superiores cuentan con vistas a la Torre Eiffel ( un poquito me refiero , no os creáis que la vais a poder contemplar entera ) por lo que si queréis alojaros en una de ellas os recomiendo mandar un e-mail al hotel con el siguiente texto a ver si hay suerte y os la conceden:

"RENSEIGNEMENT DE RESERVE

BONJOUR, JE SUIS ( ponéis aquí vuestro nombre ) , UN FUTUR CLIENT QUI ARRIVE À VOTRE HOTEL DU ( ponéis aquí la fecha de llegada ) AU ( ponéis aquí la fecha de salida ) EN AYANT RESERVÉ UNE CHAMBRE DOUBLE AVEC GRAND LIT. JE VIENS D ELIRE SUR INTERNET QUE VOUS AVEZ DES CHAMBRES ( AUX DERNIERS ÉTAGES ) DES LESQUELLES ON PEUT VOIR LA TOUR EIFFEL ET JE VOUDRAIS SAVOIR SI C'EST POSSIBLE D'EN AVOIR UNE SANS DES PAYEMENTS ADDITIONELS.

JE VOUS REMERCIE, EN ATTENDANT UNE RÉPONSE.
"

Además el hotel cuenta con 5 salas de reuniones ( está enfocado en gran medida para este tema ) y el restaurante L'Estaminet el cual cuenta con terraza y donde se hacen los desayunos , comidas y cenas. Los desayunos tienen un precio de 7.50 euros y se pagan allí aunque se puedan dejar contratados por internet siendo estilo buffet libre a base de tostadas , croissants , cafés y demás. Nosotros no los utilizamos ningún día por lo que no podemos opinar de que que tal estaban aunque hemos de decir que la zona de la cafetería tenía muy buena pinta a simple vista. Nosotros lo que hacíamos era comprarnos los desayunos en el supermercado con el consiguiente ahorro que eso conlleva. Además de este restaurante el hotel cuenta con máquinas de comida y refrescos.


Decir también que el hotel cuenta con 8 habitaciones para discapacitados físicos, aire acondicionado , un rincón con internet, aunque si podéis prescindir de usarlo mejor, ya que por 15 minutos te cobran 5€ y una sala con taquillas habilitada para dejar el equipaje cosa la cual en nuestro agradecimos y bastante pues nuestro vuelo de vuelta salía a las 19:55 de la tarde y no era plan de andar todo el día con las maletas a cuestas. Dejar las maletas dependiendo del tamaño tiene un precio u otro. Para mochilas y cosas pequeñas por el estilo está la taquilla de 1 euro , para cosas un poquito más grandes como pueden ser maletas pequeñas la de 3 y para maletas ya más grandes la de 5 euros. Nosotros cogimos la de 5 y nos cupieron las dos maletas juntas y las dos mochilas por lo que hay espacio más que de sobra.
Son algo raras de utilizar por lo que os lo explicaré para así ir a tiro hecho:
- Introducir el dinero correspondiente al tipo de taquilla que queréis coger.
- Una vez introducido el dinero la maquinita os marcará que taquilla debéis coger, os pedirá que os acerquéis a ella y os entregará una tarjeta.
- Una vez al lado de la taquilla ésta se abrirá y podréis meter las cosas.
- Presionáis la puerta un rato y la taquilla quedará cerrada.
- Para sacar las cosas basta con introducir la tarjeta en la máquina y ya automáticamente se abrirá la puerta correspondiente a vuestra taquilla.

Otro dato a tener en cuenta del hotel es que admite mascotas y que tiene aparcamiento cubierto en el cual dejar un coche una hora tiene un coste de 1.50 euros y de 13 el día entero.

Comentadas una vez ya las características generales del hotel y su situación pasaremos a contar que tal se nos dio el check in el cual fue estupendamente.


Llegamos sobre las 10:30 a la recepción, presentamos el e-mail de confirmación de reserva que previamente habíamos impreso, enseñamos nuestro DNI y nos dieron al momento la habitación 459 ubicada en la planta cuarta, cosa la cual se agradece y mucho pues no en todos los lados te dan una habitación ya limpia a esas horas con la consiguiente ventaja que conlleva de aprovechar toda la mañana.


Otro dato que nos sorprendió gratamente a la hora de hacer el check in fue la persona que nos atendió la cual además de hacerlo de manera muy correcta y amable lo hizo en español , cosa impensable hace unos años. Cada persona que hay en recepción suele hablar distintos idiomas por lo que fijaros en su ficha a ver si sale la bandera de España y si sale dirigiros a él.

Comentado una vez el ckeck in pasaremos a describir la habitación. Las habitaciones de los hoteles Ibis, suelen ser pequeñas, y aquí no iba a ser una excepción siendo la zona de habitación pequeña pero transitable, acogedora y funcional.

La habitación contaba con cama de matrimonio no demasiado incómoda, mesa escritorio la cual nos fue de gran utilidad para los desayunos, banqueta, un pequeño mueble para el televisor y un mini-armario empotrado en la pared en donde dejábamos los abrigos. El televisor cuenta con 15 canales entre los cuales podemos encontrar la BBC, Canal + deportes y TVE internacional como único canal español.


La habitación cuenta además con un pequeño cuarto de baño compuesto por un w.c., una ducha y un lavabo. La primera impresión que uno se lleva del cuarto de baño es que es minúsculo pero bueno, la verdad que para apañarse cumple más que de sobra. El cuarto de baño y al contrario de lo que había leído por la red si que contaba con secador de pelo por lo que si os queréis ahorrar un peso en la maleta podéis hacerlo.

Decir también de la habitación que estaba muy limpia (cada día la limpiaban, hacían la cama, cambiaban las sábanas y ponían las toallas limpias y jabón para la ducha) por lo que en cuanto al servicio de limpieza no hay nada que reprochar.


En los días que pasamos no tuvimos ningún problema con la calefacción la cual funcionó correctamente estando la habitación caliente durante toda la noche cosa la cual se agradece y bastante en el invierno Parisino. Tampoco tuvimos problema alguno con el agua de la ducha y del lavabo la cual salió a la temperatura indicada y con bastante presión durante todos los días que estuvimos.

Comentada una vez la habitación pasaremos a contar como se nos dio el check out en el cual no tardamos nada. Al llevar ya la habitación pagada por internet solo tuvimos que entregar las tarjetas de la habitación a la chica encargada de hacer los check out y que también hablaba en español y en apenas dos minutos estaba todo solucionado.

Como conclusión diremos que el hotel Ibis tour eiffel cambronne se alza como una magnífica opción a la hora de viajar a París si lo que se quiere es viajar de manera económica, con una magnífica situación y si bien con unas habitaciones pequeñas pero acogedoras y funcionales donde la limpieza está presente en todo momento.

Lunes 18 - 02 - 2008/ La Sacre Coeur - Place du Tertre - Barrio de Montmartre - Abesses - El Moulin Rouge

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La idea para el primer día estaba clara y no era otra que la de una vez dejadas las maletas en el hotel ir al Barrio de Montmartre o más conocido por los turistas como el barrio de los pintores, pasear por sus acogedoras callejuelas y ver la Place du tetre que es donde se ponen todos los retratistas para hacer retratos a los turistas no sin antes hacer un alto en el camino para contemplar la famosa iglesia Sacre Coeur situada en lo alto de la colina y a la cual se accede bien por funicular bien por las escaleras , debiendo ser esta segunda opción la escogida por los más valientes.

Y así fue , sobre las once de la mañana con un tiempo increíble de bueno y tras asignarnos nuestra habitación y haber dejado las maletas en la misma pusimos rumbo al que sería nuestro primer destino en la capital parisina, La Sacre Coeur.

Llegar a La Sacre Coeur no es complicado teniéndose uno que bajar en la estación de metro de Anvers. Una vez haberse bajado uno basta con seguir a la hilera de gente que va camino de la misma.
Hay dos formas de subir hasta la misma: por funicular o por las escaleras. El funicular se coge en la Place Saint Pierre , plaza la cual está situada justo debajo de los jardines de La Sacre Coeur y se puede acceder gratis siempre y cuando se tenga la carta Orange. En caso de no disponer de la misma el precio será de 1.50 euros , lo mismo que un ticket t+. Comentar que el funicular recorre los 108 metros de ascenso en 1.30 minutos más o menos.
Nosotros subimos por las escaleras y la verdad que no son para nada pesadas de subir comparadas con otras que subiríamos los siguientes días como por ejemplo las de las Torres de Notre Dame por lo que queda a elección de cada uno el decidir si subir de una manera u otra.

Merece la pena también comentar que la calle Tardieu que es por la que se sube hasta Place Saint Pierre está llena de tiendas donde comprar souvenirs. Nosotros tras comparar precios en los distintos sitios que íbamos viendo a lo largo de los días que estuvimos en París terminamos por comprarlos la última mañana aquí ya que eran donde salían más económicos. En estas tiendas puedes encontrar desde camisetas , postales ( 12 x 2 euros ) , imanes y figuritas de los monumentos hasta llaveros de la torre eiffel a 50 céntimos y los cuales los hay de todos los colores.
Otra cosa a destacar es que en esta calle se encuentran una serie de personajes que difícilmente sabría definir y que se dedican literalmente a engancharte la mano y ponerte una pulserita hecha de hilo para después cobrártela los cuales son un tanto pesados. Por lo general no suelen entender el primer NO pero bueno al tercer o cuarto entran en razón y te suelen dejar. Ir prevenidos y no os asustéis si de buenas a primeras alguien os engancha de la mano.

En la cima de la Colina de Montmartre (la Butte Montmartre) en el norte de París, elevada unos 129 metros sobre el nivel del Sena, se encuentra la Basílica del Sacre-Coeur.


Montmartre significa "monte de los mártires", donde según las creencias fue el lugar del martirio de Saint Denis, primer obispo de París, y sus seguidores. Otros santos pasaron por esta colina, entre ellos Santa Juana de Arco, San Vicente de Paul y San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier, quienes fundaron la Compañía de Jesús ( los jesuitas ) en 1534.

Había en la colina una gran abadía benedictina, que durante la Revolución Francesa fue destruida y los religiosos guillotinados. De aquella edificación sólo subsistió hasta nuestros días una de las iglesias más antiguas de París: Saint Pierre de Montmartre.
En 1870 estalló la guerra entre Francia y Alemania.

Las tropas francesas dejaron de prestar apoyo al Papa, considerado prisionero en el mismo Vaticano, y en 1871 Francia fue derrotada. En ese contexto y a modo de expiación de culpas (consideraban que la situación de Francia era un problema espiritual más que político) fue por lo que se decidió la construcción de una iglesia.

En 1873 la Asamblea Nacional decretó la realización de una basílica y se pensó en la colina de Montmartre como el lugar indicado. El ganador del concurso fue Paul Abadie, quien al fallecer en 1884 fue sucedido por otros 5 arquitectos. Inspirada en la Santa Sofía de Estambul o acaso en la basílica de San Marco de Venecia, por su estilo romano-bizantino contrasta con otras iglesias medievales, como la de Notre Dame.

Los trabajos se desarrollaron entre 1875 y 1919. La basílica, totalmente blanca, reposa sobre una gran cripta que es una de las curiosidades a visitar. De base más bien cuadrada, la nave, prolongada por un coro, es adornada por una gran cúpula y rodeada por 7 capillas; el domo central se eleva unos 80 metros, es decir, más de 200 metros por encima de la ciudad, lo cual ofrece una visión en días claros de 50 km a la redonda. Una inmensa torre cuadrada encierra el campanario, donde se encuentra la campana más grande de Francia. Bautizada "la Savoyarde" (fue un obsequio de las diócesis de Savoie), teniendo ésta 3 metros de diámetro y pensando algo más de 18 toneladas! En el interior, el cielorraso de la basílica es adornado por un enorme mosaico de 475 m2 representando el Sagrado Corazón de Jesús. La entrada es flanqueada por dos estatuas, una de Santa Juana de Arco y otra de San Luis.


El acceso a la Basílica al igual que a la Cripta es gratuito. La primera está abierta desde las 06:00 a las 22:30 todos los días del año. Los horarios de la Cripta varían en función del día.
La Basílica también cuenta con un Domo el cual está abierto desde las 09:00 hasta las 17:45 costando su entrada 5 euros.

Nosotros solo entramos a la Basílica y la Cripta. La Basílica y tal como nos esperábamos fue una gozada de ver tanto por fuera como por dentro y si a eso le sumamos que desde ella se tienen unas vistas realmente impresionantes lo convirtieron en uno de los monumentos que más nos gustaron a lo largo de nuestro viaje.
La Cripta no tiene gran cosa por lo que si queréis prescindir de entrar podéis hacerlo tranquilamente pues no os estaréis perdiendo nada del otro mundo. Gran parte del tiempo que pasamos en la Cripta estuvimos solos lo cual es una clara muestra de que la gran mayoría de visitantes no saben ni que existe. A ésta al igual que al Domo se entra por la fachada lateral derecha bajando unas escaleras.

Sin darnos cuenta se nos había echado encima la hora de comer por lo que al igual que otras tantas personas estaban haciendo nos pusimos a comernos el bocadillo en los jardines de La Sacre Coeur en lo alto de la colina con ésta de fondo y unas maravillosas vistas al frente.
¿Se puede pedir algo más?


Tras habernos comido el bocadillo y repuesto fuerzas nos pusimos en marcha para descubrir el maravilloso barrio de Montmartre o más conocido como el barrio de los pintores.
Este barrio, recostado en la colina, se convirtió casi en un mito durante el siglo XIX, cuando fue ocupado por artistas y pintores que fueron atraídos por su aire bohemio y romántico. Fue el hogar de muchos artistas famosos. Una construcción de madera situada en la mitad de la cuesta, llamada Bateau-Lavoir, dio origen al cubismo; en ella trabajaron, entre otros, Picasso y Braque.

En la parte más alta de la colina se encuentra además de la mencionada Basílica del Sacré Coeur el Museo de Montmartre en el cual pueden observarse obras de los artistas que habitaron el barrio.

Caminar por la parte alta de Montmartre es transportarse a aquellas épocas... es normal que haya artistas ofreciendo hacer un retrato a los turistas en la Place du Tertre.


La Place du Tertre está situada en la parte más alta de la colina de Montmartre,muy cerquita de la basílica del Sacré Coeur siendo conocida vulgarmente como “plaza de los pintores”. Hay gente que dice que las obras pintadas aquí son una basura pero la verdad que nosotros vimos algunos cuadros y retratos muy muy conseguidos.


En la Place du Tertre constantemente estarán ofreciéndote hacer una caricatura pero con decir un NO basta. También hay algunos que se ponen a tu lado haciendo la silueta de tu cara en papel por la cual te cobran entre 10-15 euros pero bueno con no pararse y darle tiempo para que la termine es suficiente.
 


Pero la parte alta del Barrio de Montmartre no es solo museos o pintores no, habiendo entre otras muchas cosas curiosas un gran viñedo y un molino de viento. La verdad que merece mucho la pena perderse entre estas callejuelas pues tienen un encanto especial aunque cuidado con bajar muchas cuestas pues luego tocará subirlas.


Tras recorrernos la parte alta del barrio de Montmartre nos fuimos al Parque de Abesses en busca de uno de los lugares que muy poca gente cuando va a París visita y el cual para los que viajen en pareja puede resultar una opción bastante atractiva. Este lugar no es otro que una pared en la que está escrito "Te Quiero" en 400 idiomas. Está en el interior de un parquecito lleno de niños y la verdad que eramos los únicos viéndolo lo cual es una clara muestra de que no es para nada conocido por los turistas pero puede merecer la pena. Para llegar a este lugar basta con bajarse en la estación de metro a la cual el Parque da nombre, Abesses.



Desde aquí nos fuimos a la parte más baja de Montmartre, la zona de las plazas Blanche y Pigalle, donde el ambiente es completamente diferente al de la parte de arriba siendo mayoritariamente una zona de diversión, espectáculos y sex shops. En esta calle podemos encontrar por ejemplo el Museo del Erotismo y el famoso cabaret Moulin Rouge, que data de 1889.


El Moulin Rouge inmortalizado en los dibujos de Toulouse-Lautrec y cuna del famoso can-can francés es sin duda el cabaret más famoso del mundo. Para llegar a él basta con bajarse en la estación de Blanche.

En un momento especial en la historia de Francia, un tiempo entre dos guerras, una época en que las libertades y las ganas de vivir llenaban el espíritu de los parisinos nació el Moulin Rouge, el cabaret más famoso del mundo, el 6 de octubre de 1889, de la mano de dos grandes hombres de negocios: Joseph Oller y Charles Zidler.

El lugar para la implantación del cabaret fue elegido con cuidado; el barrio de Montmartre estaba "de moda", barrio donde se reunían a beber personajes de dudosa reputación y donde podían encontrarse mujeres de mala vida. El baile del Moulin Rouge, frecuentado en sus comienzos por la gente del pueblo, poco a poco atrajo también a los aristócratas, quienes asistían igualmente mezclándose con la clase popular.
En el exterior, un molino rojo gigante de aspas móviles daba la bienvenida; adentro, una pista de baile gigantesca, un pequeño escenario, espejos y cortinados por todas partes.


Al fondo había un jardín para el período estival donde se había instalado un enorme elefante de yeso, de la Exposición Universal de 1889, en cuyo interior se podía ver un espectáculo de danza del vientre.

Entre los artistas más destacados que pasaron por el Moulin Rouge se destaca especialmente Celeste Mogador, la creadora de la famosa Quadrille, la danza endiablada que hizo perder la cabeza a todo París y que diera origen al famoso can-can francés.

Otras recordadas artistas que pasaron también por su escenario fueron la Goulue, Miss Jenny, Nini Pattes-en-l’air, la Môme Fromage, Jeanne la Folle. Numerosos artistas hallaron inspiración en el Moulin Rouge, entre ellos Henri de Toulouse Lautrec, quien con sus dibujos coloreados inmortalizaría escenas del espectáculo y sus bailarinas, en especial la Goulou.

Hacia 1902, desavenencias entre sus fundadores, la partida de la Goulou, la competencia con otros establecimientos y su can-can pasado de moda provocaron el fin de los bailes del Moulin Rouge. Sólo en 1907 recuperaría su antiguo brillo con la aparición de Mistinguett, quien se convirtió con el tiempo en una estrella del music-hall con la cual se conseguiría recuperar el esplendor perdido del famoso cabaret. Cuando ella se retiró, nada volvió a ser como antes, y el Moulin Rouge no fue más que otro club nocturno entre tantos.

Durante la Segunda Guerra Mundial y bajo la ocupación alemana la ciudad perdió su alegría. Días antes de la liberación de París, Edith Piaf hizo su presentación en el Moulin Rouge, acompañada de Yves Montand.

En 1951, Georges France adquirió el cabaret y lo renovó, dispuesto a devolverle su antiguo esplendor: Volvieron así las veladas danzantes, las grandes atracciones y fiestas suntuosas.

En 1955, de la mano de Joseph y Louis Clérico comenzaron las cenas-espectáculo del Moulin Rouge con un éxito absoluto. En 1962 se instaló un acuario gigante donde bailarinas desnudas nadaban ante los ojos fascinados de cientos de espectadores, y al principio por superstición, luego por tradición, los espectáculos de revista llevaron nombres que comenzaban con "F": Frou Frou, Frisson, Fascination, Fantastic, Frénésie... en 1988, para festejar el centenario del cabaret, se eligió "Formidable".

Actualmente, su revista "Féerie" cuenta con un grupo de 100 artistas, 60 de los cuales son las famosas "Doriss Girls", bailarinas reclutadas en todo el mundo, músicos y coristas, mil trajes de plumas, strass y lentejuelas, decorados suntuosos y el gran acuario.

Para disfrutar de una velada en el Moulin Rouge hay que contar como mínimo de 87 a 97 € para ver sólo el show (incluye 1/2 botella de champagne ) y entre 140 y 170 € para cena y show. Se debe vestir de etiqueta y no se permite fumar.

Como curiosidad decir que el Moulin in Rouge junto al Folies Bergere fueron los pioneros en mostrar espectáculos de streptease.

La gracia del Moulin Rouge es verlo de noche por lo que si podéis esperar a que anochezca y verlo iluminado mejor.


Tras ver el Moulin Rouge y con el cansancio acumulado del viaje y de este ajetreado primer día decidimos irnos al hotel. Sin ganas de investigar que sitios había para tomar algo por la zona del hotel nos cenamos unos bocadillos hechos con baguettes recientes y nos fuimos para la camita a reponer fuerzas para el maravilloso día que se avecinaba.

Martes 19 - 02- 2008/ Notre Dame - Saint Chapelle - La concirgerie - Hotel de ville - Place Vendome - Place de la Concorde - La madeleine - La Opera Garnier - Jardín de las Tullerías

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Segundo día de estancia en París y segundo día de descubrir lugares nuevos. Como habréis podido observar en el título el día parece que fue completito pero es que ésto es lo que hay que hacer cuando uno está en París, aprovechar los días al máximo.

El día de hoy lo pasamos en la zona de Notre Dame por la mañana y en la zona de La Opera y de Las Tullerias por la tarde y por suerte el sol volvió a acompañarnos a lo largo de todo el día.

El día comenzó prontito siendo nuestra primera parada Notre Dame para evitar así las colas que se forman a media mañana cuando llegan los más rezagados.

Para ir a Notre Dame hay varias alternativas:

Si planeas llegar por Metro, la estación más cercana es Cité de la línea 4. Esta estación está a unos 5-10 minutos de Notre Dame pero la verdad que merece la pena bajarse en ella y ver el entorno que rodea la Catedral. Otra estación cercana es Saint-Michel también de la línea 4. La estación Saint-Michel está cruzando el Pont Saint-Michel, al sur de la Ile de la Cité. Otra opción es llegar en RER debiéndote bajar entonces en la estación Saint-Michel Notre Dame. Esta estación tiene correspondencia con las líneas B y C y se encuentra a unos pasos de la estación Saint-Michel del Metro.

La entrada a Notre Dame es gratuíta estando ésta abierta todos los días del año desde las 07:45 hasta las 18:45.
La Catedral Notre Dame de París es, sin ninguna duda, uno de los símbolos de la ciudad. Si bien no es la catedral más grande de Francia, es una de sus obras de arte gótico más remarcables.


Situada en la parte este de Ile de la Cité, su fachada mira hacia el oeste y da sobre la plaza Notre Dame, donde se encuentra el punto cero desde el que se cuentan todas las distancias de Francia. Sus dimensiones alcanzan los 130 metros de largo por 48 metros de ancho y una altura total de 69 metros.

La fachada presenta tres grandes portales. El Portal del Juicio Final, el más importante al centro, muestra esculturas representando la resurrección de los muertos, un ángel con una balanza pesando virtudes y pecados y demonios que se llevan las almas pecadoras, imágenes que sin duda habrán tenido gran peso en el inconsciente popular en la Edad Media. Los dos portales laterales fueron consagrados a la Virgen María y a Santa Ana, su madre.


A unos 20 metros del suelo, una galería con 28 estatuas se levanta por encima de los portales. Cada estatua, de 3,5 metros de altura, representa los 28 reyes de Judea que precedieron la llegada de Cristo. De las estatuas originales medievales sólo quedan fragmentos.
Sobre el portal central se destaca el gran vitral circular de la roseta, de casi 10 metros de diámetro, uno de los elementos más notorios de la fachada. Sin embargo, este vitral no es el más grande de la catedral, ya que las fachadas norte y sur presentan vitrales de 13 metros de diámetro. Por encima de la roseta, una hilera de columnas y luego las dos torres con campanario completan la cara oeste.

El lugar donde se encuentra la catedral estuvo desde mucho tiempo antes de su construcción ligado a las actividades religiosas.
La tribu celta de los parisii, los primeros habitantes de la isla, al parecer celebraban allí sus rituales y posteriormente los romanos habían erigido un templo en honor a Júpiter. Una primera iglesia cristiana se habría construido luego en honor a Saint Etienne, y sobre ella una iglesia románica, que es la que perduró hasta 1163, año en que el arzobispo Maurice de Sully decidió la construcción de la catedral.


La edificación coincidió con un período de prosperidad y de creciente dominio de la ciudad, por lo cual la obra debía reflejar este poderío. Así, la edificación se realizó sin interrupciones por problemas económicos, aunque sólo se dio por concluida a mediados del siglo XIV, después de muchas modificaciones e intervenciones de diferentes arquitectos y artesanos.

Las turbulencias de la historia, el deterioro por el paso del tiempo y las nuevas tendencias arquitectónicas hicieron que la Catedral sufriese numerosas modificaciones y restauraciones, la más notable emprendida en 1844 por Eugene Viollet-le-Duc y Jean-Baptiste Lassus, que se prolongó por 23 años. Más recientemente, en 1965, excavaciones bajo la catedral revelaron la existencia de catacumbas de la época romana y habitaciones medievales.

Víctor Hugo escribió en 1831 su novela "Notre Dame de París". Situando los acontecimientos en la catedral durante la Edad Media, narra la historia de Quasimodo, el jorobado que se enamora de la bella gitana Esmeralda y sufre el hostigamiento de su tío Frolo. Su ilustración poética de la arquitectura de la catedral permitió a muchos descubrirla de una forma diferente.

Decir que la obra fue llevada al cine de la mano de Disney en el año 1997. En ella podemos además del valiente, fiel, amigable y cariñoso Cuasimodo , la bella gitana Esmeralda y el malvado juez Frolo al apuesto capitán Febo, a la cabra Djali, al bufón Clopin ya a las tres simpáticas gárgolas que habitan en el campanario Víctor, Hugo y Laverne.

A modo personal decir que Notre Dame nos encantó y que impresiona realmente aunque la gran cantidad de gente que en ella hay complica un poco la cosa pero vamos nada del otro mundo. Quien vaya con la mentalidad de no encontrar gente en Paris mejor que cambie de destino. Tuvimos la oportunidad de ver una misa en directo y espectacular. Nos quedamos con ganas de asistir a la sesión de canto gregoriano que había por la noche pero el precio ( 13 euros ) y el hecho de no sobrarnos el tiempo hizo que al final desistieramos.

Tras ver Notre Dame fuimos directos a subir a sus Torres no sin antes hacer parada en el Km. 0 de París en donde no dejamos pasar la oportunidad de echarnos una foto y el cual se encuentra justo en frente de la Catedral y desde el cual y tal como dijimos anteriormente se miden todas las distancias de París.


El acceso a las Torres se encuentra en la fachada lateral derecha de la Catedral. Abren de 10:00 a 17:30 del 1 de octubre al 31 de marzo y del 1 de abril al 30 de septiembre de 10:00 a 18:30. Es recomendable ir a primera hora pues se suelen formar grandes colas. Nosotros fuimos a cosa de las 11:00 y aunque fue en el sitio que más tuvimos que esperar de todo nuestro viaje la espera no duró más de 20 minutos.

Las mejores vistas de las Torres son las que se pueden observar al atardecer aunque también es la hora en la que más gente hay.

La entrada a las Torres es gratuita si se presenta la Paris Mussem Pass. Si no habría que pagar 7.50 euros o 4.80 en el caso de tener entre 18 y 25 años.

Llegar hasta arriba puede convertirse en una auténtica odisea para aquellos que no estén en buena forma pues están bastante bastante más altas de lo que en un principio podemos pensar por lo que si os estáis planteando subir tomárselo con calma. Si a ésto le unimos que las escaleras de subida son realmente estrechas encontramos una combinación perfecta pero bueno la verdad que cuando uno está arriba se da cuenta de que realmente ha merecido la pena.


Pasear entre gárgolas con esas maravillosas vistas de la ciudad es algo que no tiene precio, realmente os lo aconsejo pues es muy muy bonito.


Decir también que al que aún le queden ganas de subir escalones puede subir unos pocos más y llegar a la zona de las campanas donde se puede observar el gran tamaño de las mismas.


Con esas maravillosas vistas en la mente por desgracia tocaba bajar de nuevo a la realidad. De Notre Dame fuimos a la Cripta Arqueológica de la ciudad de París la cual se encuentra justo delante. Su entrada está muy mal señalizada pareciendo realmente una boca de metro.

La entrada a la Cripta es gratuita con la Paris Musseum Pass. Si no habría que pagar 3.20 euros o 1.60 si eres menor de 26 años. Solo está abierta de martes a domingo de 10:00 a 18:00.

La cripta arqueológica de la plaza de Notre-Dame de París alberga vestigios de numerosas épocas, desde la Antigüedad (salas galo-romanas), pasando por la Edad Media (restos medievales de la calle Neuve Notre-Dame) y llegando al siglo XIX (cimientos del Hospicio des Enfants-Trouvés, trazado de las alcantarillas haussmanniens…) En esta zona se han llevado a cabo numerosas campañas de excavación, entre las que destacan dos, por ser las que dejaron al descubierto restos destacables de las épocas romana y altomedievales: la primera en 1847, fue dirigida por el profesor Théodore Vacquer (con quien se redescubre el París antiguo), y la segunda de 1965 a 1967, por Michel Fleury (Vicepresidente de la Comisión du Vieux París y entonces director de las Antigüedades históricas de la región Île-de-France).

Hemos de decir que no nos gustó nada y que menos mal que nos salió gratis pues en su defecto hubiera sido tirar el dinero ya que todo está en Francés y no te enteras de nada por lo que si no queréis perder el tiempo no entréis.

Con la decepción encima de la Cripta Arqueológica presente nos fuimos a la Santa Capilla aunque haríamos un alto en el camino para ver el Mercado de las Flores el cual se halla ubicado justo en la salida de la estación de Metro "Cité".


El Mercado de las Flores está construido a base de estructuras metálicas y funciona todo el año. Los domingos las flores dejan el espacio a los pájaros por lo que no os extrañéis si os encontráis con una gran variedad de jaulas.


Al lado de los tradicionales ramos de flores, también se pueden encontrar plantas más originales para una ciudad como París como: cactus, palmeras, orquídeas y plantas carnívoras y alguna que otra tienda con productos hechos a mano muy muy bonitos.


La verdad que no teníamos pensado hacer parada en este lugar pero salimos encantados. Cuando uno entra a él, el hecho de que haya poca gente sirve para desconectar un poco de la maraña de gente que en esos momentos hay a su alrededor.

Tras El Mercado de las Flores nuestra siguiente parada ahora sí sería la Santa Capilla.

Entrar a la Santa Capilla es gratuito si se tiene la Paris Musseum Pass. En su defecto habría que pagar 7.50 euros o 4.80 en el caso de tener menos de 25 años.
El horario de la Santa Capilla es el siguiente: del 1 de noviembre al 28 de febrero permanece abierta desde las 09:00 hasta las 17:00 y del 1 de marzo al 31 de octubre desde las 09:30 hasta las 18:00.


La Sainte Chapelle es considerada una verdadera joya del arte gótico. Edificada en el corazón del Palacio de la Cité (Conciergerie), su historia se remonta al siglo XIII, cuando el rey Luis IX -futuro San Luis de Francia- mandó construir una capilla para guardar las reliquias de la Pasión de Cristo. En 1239, tras dos años de negociaciones, Luis IX había comprado al emperador de Constantinopla la corona de espinas de Cristo por una suma considerable, y en 1241, un trozo de la Santa Cruz proveniente de Bizancio. Por ello es que decidió construir un lugar digno de conservar estos tesoros.

Ningún documento dejó testimonio acerca del autor del proyecto de la capilla; en general se reconoce a Pierre de Montreuil, quien trabajó en Notre Dame y en la abadía de Saint Denis, como el hacedor de la obra. La Sainte Chapelle fue construida entre 1241 y 1248; un tiempo récord para la época.
Concebida como un relicario precioso, debía servir también como capilla real. Estaba compuesta, en realidad, de dos capillas superpuestas: La inferior estaba destinada a la gente común del palacio y la superior, a la familia real.
La capilla baja fue dedicada a la Virgen María sirve de base a la capilla alta. Su altura relativamente pequeña -6,60 metros en su parte más elevada- y macizos pilares que soportan toda la estructura del edificio, dan la impresión al visitante de entrar a una cripta. El cielorraso está preciosamente adornado en colores oro y azul.

Por medio de una escalera de caracol se accede a la capilla alta, concebida como un relicario monumental, delicadamente pintada y trabajada. Los muros fueron totalmente evitados, instalando en su lugar 670 m2 de enormes vitrales que representan escenas religiosas. La luz que penetra por estos vitrales, en los cuales los colores dominantes son el rojo y el azul, da a la capilla un aire de magnificencia. Es aquí donde se conservan las reliquias, en un imponente relicario de plata y cobre.


La Sainte Chapelle sufrió las vicisitudes del tiempo y los vaivenes de la histoira. Fue afectada por dos incendios, en 1630 y 1776. Los vitrales de la capilla baja fueron destruidos luego de una crecida del Sena en 1690. Durante la Revolución, fue despojada de sus tesoros, algunas estatuas fueron desfiguradas, el mobiliario de la capilla alta desapareció y el relicario fue retirado para su fundición.
La Corona de espinas fue salvada y enviada finalmente a Notre Dame. Perdiendo así su función original.

En 1837 se propone un plan de restauración, que llevan adelante entre 1840 y 1868 Felix Duban, Jean Baptiste Lassus y Emile Boeswillwald, aconsejados por Viollet-le-Duc, el mismo que se encargaría de la restauración de la catedral de Notre Dame. De los enormes vitrales de la capilla alta, dos tercios son los originales, y constituyen el conjunto más completo del arte del vitral del siglo XIII.

Para entrar a la Santa Capilla esperamos una cola de alrededor de 15 minutos debido en gran medida al detector de metales que hay puesto en la entrada y el cual le termina por pitar a todo el mundo pero la verdad que la espera mereció y muy mucho la espera.
Mucha gente no conoce este monumento pero a nuestro juicio debería convertirse en una visita casi casi obligada. El encanto de la Santa Capilla reside en verla en un día de luz mientras ésta penetra por sus magníficas vidrieras y nosotros gracias a dios disfrutamos de un día de éstos.
En la Santa Capilla te dan una guía para que puedas identificar a que pertenece cada vidriera aunque algunas están tan altas que es prácticamente imposible hacerlo no por ello restándole majestuosidad a este increible edificio.


De la Santa Capilla fuimos a La Conciergierie  o actual Palacio de Justicia el cual está justo al lado de ésta, de hecho se entra por la misma puerta.
La entrada a La Conciergierie es gratuita si se dispone de la Paris Mussem Pass. Si no habría que pagar 6.50 euros o 4.50 en el caso de tener menos de 25 años. Los menores de 18 entran gratis. El horario de La Conciergierie es el siguiente: Del 1 de marzo al 31 de octubre está abierto de 09:30 a 18:00 y del 1 de noviembre al 28 de febrero de 09:00 a 17:00.


La Conciergerie, el imponente edificio que ocupa el extremo occidental de Ile de la Cité, es el vestigio del más antiguo palacio real de París, convertido en prisión en el siglo XV. Habiendo sido sitio de residencia real ya desde épocas de los romanos, fueron los Capetos quienes desde el siglo X, para demostrar su poder frente a los señores feudales, construyeron el enorme palacio.
Entre los siglos XIII y XIV, Felipe el Hermoso lo ampliaría emebelleciéndolo aún más, haciendo del palacio la más suntuosa residencia real de la Europa medieval, al tiempo que constituía un centro administrativo importante. De esta época se conservan la Salle de Gens d'Armes y las cocinas que construyera Juan el Bueno. A partir del reinado de Carlos V de Francia, a fines del siglo XIV, los reyes abandonaron el Palacio de la Cité para ocupar el Louvre y Vincennes, dejando al Concierge la guardia del viejo palacio confiándole poderes de policía y justicia. Así, las partes bajas del edificio fueron convertidas en prisión. En el siglo XV, era ya la prisión más importante de la ciudad.
Esta función carcelaria se afirmó con el paso del tiempo, y en 1793 la Conciergerie llegó a ser el principal lugar de detención de prisioneros de la justicia revolucionaria. Considerada la antesala de la muerte, difícilmente un detenido salía en libertad, víctima de una justicia expeditiva y sangrienta. En total, el Tribunal Revolucionario dejaría un saldo de 2700 muertos durante 718 días de ejercicio, entre los cuales encontramos a la reina María Antonieta de Austria, Robespierre, Danton, los 21 diputados girondinos y muchos otros personajes destacados de París.

Desde el fin del Terror, el palacio fue dedicado a la nueva organización judicial. Renovada y restaurada durante el siglo XIX, la Conciergerie siguió siendo lugar de justicia, ejecuciones y sentencias durante casi todo el siglo XIX. Destruida por incendios durante los acontecimientos de la Comuna en 1871, su restauración llevó una veintena de años. Si bien fue declarada Monumento Histórico en 1862, sólo en 1934 dejó de cumplir funciones carcelarias.
Una visita a la Conciergerie permite conocer las condiciones en que los detenidos eran alojados. Al principio, quienes podían pagar tenían celdas mejor acomodadas y hasta podían comer correctamente, pero durante el Terror las condiciones se degradaron y todos, ricos o pobres, dormían sobre paja directamente en el suelo. Las salas reconstruidas en el siglo XVIII evocan las horas trágicas de esta época, particularmente las celdas donde estuvo detenida María Antonieta de Austria antes de ser decapitada.

La enorme Salle de Gens d'Armes da una idea de la magnificencia del palacio en época de los Capetos: con una dimensión de 64 metros de largo, 27,5 de ancho y 8,5 metros de altura, sus pilares y el techo abovedado, esta sala excepcional, construida a principios del siglo XIV, servía de comedor al personal al servicio del rey pudiendo dar cabida a unas 2000 personas. Durante la revolución, esta vasta sala fue compartimentada para albergar miles de prisioneros. La Cour de Femmes era el espacio destinado a las mujeres y conserva el aspecto de los tiempos del Terror, con mesas de piedra donde comían y una fuente que servía para el aseo.
A orillas del Sena destacan en el imponente edificio cuatro torres: La Tour de l'Horloge, la Tour Bombec, la Tour d'Argent y la Tour de César. La torre de l'Horloge, al noreste de la Conciergerie, fue construida por Juan II y en ella se colocó el primer reloj público de París. El antiguo reloj fue reemplazado en 1585 por el que se ve actualmente.

Nosotros aquí no entramos pues se nos hizo un poco tarde y el hambre apretaba por lo que bocata en mano nos fuimos a comer a la plaza que hay justo delante de Notre Dame con la Catedral de fondo , unas vistas que difícilmente podrían haber sido superadas por cualquier brasserie de la zona. Comidos y con fuerzas para afrontar la tarde de andar que nos esperaba nos fuimos a nuestra siguiente parada el Hotel de Ville o Ayuntamiento de París.


Al Hotel De Ville se puede llegar andando perfectamente desde Notre Dame aunque si no queréis hacerlo saber que hay justo una parada de metro al lado la cual lleva por nombre Hotel de Ville.
Decir que la plaza y el edificio del Ayuntamiento están estrechamente ligados a la historia de la ciudad desde épocas medievales. La plaza no era más que una zona pedregosa hasta que en 1141 los mercaderes que transportaban mercancías por el Sena establecieron allí un puerto, con el objeto de aliviar al de la Cité. Así, en el puerto de Greve anclaban los barcos con provisiones de trigo, madera, carbón, vino...
En 1170 el rey les había conferido a estos "comerciantes del agua" el monopolio en el aprovisionamiento, lo cual les otorgaba cierto poder ya que todas las mercancías llegaban principalmente por barco.

En 1246, Luis IX creó la primera municipalidad; los comerciantes elegían a quienes los representarían junto al rey. Su jefe fue llamado "Prevot des Marchands", algo así como "encargado del comercio". Durante un siglo las reuniones se celebraron en la rivera izquierda en proximidades de la Abadía de Santa Genoveva. Hasta que, en 1357, el Prevot des Marchands Etienne Marcel, haciendo uso del poder que le otorgaba el monopolio comercial de sus representados, adquirió para sede de las autoridades municipales un edificio gótico -llamado "la casa de los pilares"- frente a la Plaza de Greve, simbolizando de esta forma las libertades municipales adquiridas contra el poder del rey, por entonces Carlos V.


La pequeña plaza de Greve fue escenario de festejos, de revueltas y también de ejecuciones y suplicios -que incluían apaleamientos, descuartizamientos, muerte en la hoguera, entre otros- desde la Edad Media. Ya en tiempos de la Revolución, fue en la Place de Greve donde se utilizó la guillotina por primera vez, espectáculo algo decepcionante para los parisinos, acostumbrados a ejecuciones más lentas y penosas...

En el siglo XVI, bajo el gobierno de Francisco I, la "casa de los pilares" fue reemplazada por un verdadero palacio renacentista. Según el diseño del arquitecto italiano Boccador, la construcción se desarrolló entre 1533 y 1628. En 1836 y 1850, bajo el gobierno de Luis Felipe, el palacio fue ampliamente refaccionado, agrandado y decorado, conservando siempre la fachada renacentista.

En 1848 y 1870 sirvió de refugio a los republicanos que proclamaban la II y III República luego de la caida de Luis Felipe y Napoleón III respectivamente. Pero la caida de Napoleón fue un hecho dramático; una revuelta de un grupo de parisinos que invadieron el Hotel de Ville el 28 de marzo de 1871 finalizó con el incendio del Hotel, que quedó reducido a cenizas, al igual que todos los archivos municipales.
El edificio pudo ser reconstruido tal como era años después, entre 1873 y 1882. En sus fachadas, numerosos nichos y pilares albergan 108 personajes célebres de la historia de París y 30 estatuas que representan ciudades francesas. El interior ricamente adornado con pinturas, detalles en oro, mármoles y finas maderas testimonia la magnificencia de la III República.
Desde 1977, el Alcalde de París dirige en el Hotel de Ville las sesiones del Concejo Municipal, abiertas al público los lunes.


El Hotel de Ville es realmente bonito , una auténtica pena que no se pueda entrar. Justo en la plaza de en frente había una pista de patinaje bastante chula por lo que si alguien se atreve a entrar y no pegarse un culetazo que se anime.

Rumbo a la Opera Nacional de París o Palais Garnier cogimos el metro en Hotel de Ville y en apenas 15 minutos estábamos en nuestro destino.


El edificio de la Opera Garnier el cual tiene al lado la parada de metro Palais Garnier destaca especialmente en el distrito IX de la ciudad constityendo junto a la Opera Bastilla el establecimiento público llamado "Opera Nacional de París".

La construcción del palacio se enmarcó dentro de la política de reestructuración de París que llevó a cabo el Barón Haussmann a mediados del siglo XIX. Napoleón III decidió la edificación de una "Academia Imperial de Música y Danza" y para ello se convocó a un concurso internacional, que dio como ganador, entre más de 170 proyectos presentados, a un joven arquitecto casi desconocido en París: Charles Garnier.

La forma irregular del terreno que Haussmann destinó a la construcción así como la proximidad de altos edificios en los alrededores hicieron bastante difícil el trabajo en la obra, que se prolongó desde 1860 hasta 1875, siendo inaugurada el 15 de enero de ese año con gran pompa.
Numerosas peripecias enfrentó la evolución de la gran obra, entre ellas la poca profundidad de la capa freática que provocó no pocos problemas a la hora de realizar los cimientos. Este inconveniente dio nacimiento a la leyenda sobre la existencia de un lago subterráneo, que sabiamente supo utilizar Gastón Leroux en su famosa novela "El fantasma de la ópera".

Durante la construcción, Napoleón III pidió a Haussmann la apertura de una gran avenida que uniera la ópera con el Palacio de Tullerías, donde él residía. Para ello fue necesaria la expropiación y demolición de todo un barrio y la avenida de la Opera fue concluida en 1879, cuatro años después de la inauguración del Palacio de la Opera. La Avenida de la Opera es, entonces, el único gran eje diseñado por Haussmann sin una utilidad real.

En adelante, la avenida se vería bordeada por residencias burguesas, tiendas de lujo, bancos y sedes de compañías de seguros.
Problemas de tipo presupuestario en razón de conflictos con Alemania, la caida del imperio en 1870 y los hechos de la Comuna de París en 1871 retrasaron considerablemente la inauguración, e incluso quedaron partes inconclusas. Se dice que Charles Garnier fue invitado a la inauguración debiendo pagar su entrada y ocupar un palco secundario, hecho que expresa el rechazo de las nuevas autoridades hacia quienes habían servido al emperador, quien por su parte nunca pudo recorrer la avenida abierta exclusivamente para él...

Ricamente adornado, el palacio Garnier resplandece tanto por fuera como por dentro. Garnier convocó a catorce pintores y mosaiquistas y 73 escultores para la ornamentación del palacio. La impresionante escalera de mármol es, sin duda, el punto más atractivo, que fuera en la época lugar de representación social, donde los burgueses gustaban de mostrarse del brazo de su esposa. Los foyers, espacios dedicados al paseo en los entreactos, también están ricamente decorados con mosaicos sobre fondo dorado, y fueron concebidos por Garnier al estilo de los grandes palacios franceses, tales como el palacio de Versalles. Destaca también el Salón del Glaciar, que fuera terminado luego de la inauguración, con su techo pintado por Clairin. La sala de espectáculos, en rojo y dorado y con techo pintado por Chagall, tiene forma de herradura y es iluminada por una inmensa araña de cristal. Sus 1900 asientos están forrados en terciopelo rojo y no es menos impresionante el enorme telón que cubre el escenario.

Entrar a la Opera es gratuito si se dispone de la Mussem Pass. Si no el precio sería de 6 euros o de 3 en caso de tener menos de 19 años o ser estudiantes.
La Opera está abierta todos los días de 10:00 a 16:30 por lo que si queréis visitarla debéis hacerlo prontito. Es importante llegado a este punto decir que los días que hay representación la Opera permanece cerrada.
Nosotros cuando llegamos ya estaba cerrada. Solo pudimos acceder a la entrada y la verdad que no pintaba nada mal la cosa pero bueno otra vez será.

Con la desilusión de no haber podido ver la Opera nos fuimos dirección Place Vendome por la rue St-Honoré, la cual destaca por sus tiendas de alta costura y moda en general. Esta calle viene a ser en París como lo es Serrano u Ortega y Gasset en Madrid

La Place Vendome fue edificada desde la segunda mitad del siglo XVII a la primera del XVIII, como una plaza de líneas austeras encaminadas a realzar en el centro la efigie de Luis XIV, efigie derribada en época revolucionaria.


Posteriormente se alzó una columna de inspiración napoleónica que también ha sufrido hasta hoy diversos avatares en función de la historia.

La plaza, de 214 por 224 metros, es austera, y en sus magníficos y armoniosos edificios se ubica el ministerio de Justicia y numerosas casas comerciales, bancos, joyerías, etc., de alto nivel.

Entre las tiendas que podemos encontrar están: Chanel, Dior, Bulgari y Patek Philippe entre otras. Decir también que en esta plaza se encuentra ubicado el famoso hotel Ritz de París donde pasó Lady Di sus últimos momentos antes de morir y numerosas joyerías de lujo.


No es una plaza bonita de ver si no fuera por las tiendas de lujo que ella lo pueblan pero bueno como nos pillaba de paso pues no le hicimos asco a la visita.

Desde la Place Vendome fuimos a la que sería una de nuestras últimas paradas , La Madeleine una iglesia con forma de Templo romano en pleno centro.


La Madeleine se encuentra enclavada en un lugar de excepción, en el corazón de París, dominando el Faubourg de Saint Honoré y los grandes boulevares. El turista que llega a la Iglesia de la Madeleine por la Rue Royale, desde la Place de la Concorde, se encuentra con un edificio que en nada parece a las demás iglesias de París, a causa de su inusual estilo arquitectónico neoclásico. A menudo se la asemeja a otros edificios construidos en la misma época, como el Panteón o la Asamblea Nacional.

La historia de la iglesia de la Madeleine de París es larga y enrevesada considerando que su construcción se prolongó durante casi 80 años en los que hubo cambios políticos e ideológicos diversos. Proyectada en un principio para satisfacer un número creciente de fieles, Luis XV posó la primera piedra en 1765 y eligió como arquitecto a Contant d'Ivry. Habían comenzado ya las obras cuando sobrevino su muerte en 1777 y su alumno y sucesor, Guillaume-Martin Couture, modificó completamente el proyecto, tal vez influenciado por Soufflot que para entonces encaraba la construcción de la Iglesia de Santa Genoveva (Panteón). Así, Couture sugiere una iglesia en cruz griega en lugar de latina, con gran pórtico de columnas corintias y un enorme domo.

Cuando estalló la Revolución, la construcción había avanzado a la altura de los capiteles de las columnas. Pero el momento claro que no era propicio para la construcción de una iglesia y los trabajos se detuvieron hasta 1804.
Mientras tanto, numerosos arquitectos proponían diferentes fines para el edificio: Un gran palacio para albergar la Convención Nacional, un Templo a la Revolución (cerca de la guillotina que estaba en la Place de la Concorde), una biblioteca nacional o una ópera.
En 1806 un decreto afectó el inmueble al Banco de Francia, el Tribunal de Comercio y la Bolsa de París. Para el proyecto se convocó a Pierre-Alexandre Vignon, pero nunca llegó a concretarse. A fines de ese mismo año, Napoleón I firmó un decreto donde establecía la edificación de un templo a la gloria del ejército francés. Se presentaron más de 80 proyectos al concurso, entre los cuales Napoleón eligió el de Vignon: un templo períptero, inspirado en la arquitectura greco-romana.

En 1807 Vignon encara la obra demoliendo casi todo lo existente pero recuperando las columnas. A la caida de Napoleón en 1815, Luis XVIII decide dar al edificio un caracter religioso expiatorio, evocando a los Borbones guillotinados en la Place de la Concorde. La idea fue descartada cuando en 1826 se concluyó a tal fin una capilla en la plaza Luis XVI.

Vignon murió en 1828 y Huvé prosiguió con la obra pese a las dificultades económicas. En 1830, la Monarquía de Julio previó nuevamente un santuario de reconciliación nacional. Las obras continuaron con las esculturas y bajorrelieves que adornan la iglesia, en las cuales intervinieron numerosos artistas: Lemaire, Ziegler, Marochetti, Rude, Pradier, entre otros. La puerta de bronce fue obra de Henri de Triqueti.

Por fin la iglesia fue inaugurada, el 24 de julio de 1842, día de Santa María Magdalena, aunque recién en 1846 se instaló el gran órgano de Cavaillé-Coll y en 1893 Lamaire concluyó el mosaico del ábside.

La Madeleine está abierta desde las 08:30 hasta las 18:00 y su entrada es gratuita. El metro más cercano a ella es el de Madeleine y el RER el de Auber.
La verdad que es una iglesia impresionante de ver por fuera , realmente grande y bonita destacando sobre todo por el enclave urbano en el que se encuentra.
Por dentro también es muy bonita de ver aunque el hecho de ser muy oscura le resta bastantes puntos.

Vista La Madeleina nos fuimos andando rumbo a la Place de la Concorde y al Jardín que está justo a su lado , el de Las Tullerías.

La Place de la Concorde es sin duda la plaza más bella y y que más nos gustó además de ser la más grande de París. Su situación ofrece vistas espectaculares de una de las zonas más atractivas de la ciudad: Hacia el este, una perpectiva del Jardín de las Tullerías, el Arco del Carrousel y el Louvre; hacia el oeste, la Avenida de los Campos Elíseos y el Arco de Triunfo. La Rue Royale se abre hacia el norte hasta alcanzar la Iglesia de la Madeleine, y al otro lado del Sena, cruzando el Puente de la Concorde, se destaca el Palacio Borbón, sede de la Asamblea Nacional.

El centro de la plaza es dominado por un imponente obelisco de granito rosa de Luxor de más de 3300 años de antigüedad y casi 23 metros de altura, regalo de Egipto a Francia. En cada una de las esquinas de la plaza, de forma octogonal, se encuentra una estatua representando una ciudad francesa: Brest, Ruán, Lión, Marsella, Burdeos, Nantes, Lille y Estrasburgo. Al norte y al sur del obelisco, dos fuentes monumentales representando temas marinos completan la plaza.

La historia de la Place de la Concorde se remonta a la época de Luis XV, quien decidió la realización de una plaza con su estatua ecuestre al centro y rodeada de hoteles -actualmente el prestigioso Hotel Crillon y el Ministerio de la Marina, a ambos lados de la Rue Royale.

En tiempos de la Revolución, la estatua del rey fue reemplazada por una que simbolizaba la libertad, y la plaza fue tristemente célebre con la instalación de la guillotina; de las casi 2500 personas guillotinadas en esta época, 1119 fueron ejecutadas en esta plaza, entonces conocida como Plaza de la Revolución. Con el fin del Terror se decidió que su nombre sería el de "Plaza de la Concordia".
Para los gobernantes que siguieron la plaza presentaba un problema político, siempre marcada por los recuerdos de la época del Terror. Durante la Restauración, el retorno de la monarquía al poder, surgió la idea de colocar una estatua en memoria de Luis XVI, una forma de honrar a aquellos nobles que murieron en este lugar, lo cual nunca se concretó.

Finalmente, en 1831 el virrey de Egipto Mohamad Ali regala a Francia un obelisco que marcaba la entrada al templo de Aman en Luxor. Luis Felipe I decidió que se instalaría en la Place de la Concorde, donde no recordaría ningún suceso político. En 1833 comenzó su traslado a París después de muchas peripecias dado su tamaño y su peso de 227 toneladas, llegando a la ciudad en 1836. El obelisco está
recubierto por jeroglíficos y en el zócalo hay grabados que describen las técnicas utilizadas para su transporte.

Tras ver un poco La Place de La Concorde y deleitarnos con sus maravillosas vistas decidimos acceder al Jardín de las Tullerías el cual cierra a las 19:30.


Desde el siglo XII este vasto espacio había sido ocupado por fábricas de "tuiles" (especie de tejas, de donde deriva su nombre) y huertas. En 1564, Catalina de Médicis hizo construir allí un palacio, el Palacio de Tuileries, rodeado de un gran jardín al estilo florentino, donde destacaban fuentes adornadas de esculturas, un laberinto, gran cantidad de árboles ornamentales y frutales, césped, macetas con flores, huerto y hasta una viña...

Grandes recepciones y fiestas fastuosas se celebraron en estos jardines, que para entonces eran jardines personales de la reina y estaban rodeados por altos muros. En 1594 se plantaron cipreses y gran cantidad de moreras para la crianza de gusanos de seda. Caballerizas y jaulas con pájaros tuvieron también su lugar en este pequeño paraiso.

En 1664, Luis XIV encargó a André Le Nôtre el rediseño del jardín, abriéndolo a la gente de la alta sociedad; fue el primer jardín público de París. Sus avenidas arboladas, donde alternaban arces, castaños de indias, cipreses y olmos, se fueron poblando de estatuas. Tulipanes y claveles llenaban de color la primavera y el verano. Sucesivamente aparecieron los estanques, primero el gran estanque redondo, luego los dos más pequeños y finalmente el estanque octogonal al oeste en 1669.

Cuando la corte se estableció en el Palacio de Versalles sólo se hicieron en las Tullerías trabajos de mantenimiento. Al regreso, en 1715, trayeron consigo gran cantidad de estatuas que dispersaron en el jardín.

En tiempos de la Revolución, palacio y jardines fueron el centro del poder republicano. Un plan de reestructuración transformó el jardín italiano en inglés: Aumentaron los espacios de césped y se reemplazaron macetas por árboles y arbustos con flores perfumadas... algunos, pensando que era demasiado lujoso, sugirieron utilizarlo como huerta. La idea no prosperó sino que por el contrario, se pensaba en embellecerlo con pórticos, palestras, propileos... Luego de la caida de Robespierre, este proyecto fue abandonado.

A fines del siglo XVIII el jardín se volcaba hacia el neoclasicismo, poblado de estatuas clásicas restauradas y tomadas de la nobleza. Se plantaron naranjos y plantas cítricas y las flores se vendían en subastas, en tanto que el acceso al público fue restringido. Napoleón continuó el plan real de reunir el Louvre al Palacio de Tullerías y erigió el Arco de Triunfo del Carrousel, al tiempo que volvieron las grandes fiestas en los jardines.
En 1862 se construyó el Jeu de Paume, una suerte de espacio dedicado a un juego que podríamos llamar predecesor del tenis.

Los sucesos de la Comuna en 1870 acabaron por incendiar el palacio de Tullerías, que finalmente nunca fue recuperado y se decidió arrasar. Hacia fines de siglo, los jardines recuperaron su caracter público y se desarrollaron eventos sociales de importancia, tales como el "Salón del Automóvil" y festejos de fechas importantes. Las guerras mundiales afectaron seriamente el estado del jardín, que fue progresivamente restaurado para recuperar su rol festivo.

El bicentenario de la revolución, en 1889, marcó el fin de estas festividades, para consagrar el Jardín de Tullerías como espacio puramente de paseo. El proyecto de restauración intentó respetar la historia del Jardín, conservando estanques, vegetación y esculturas, constituyendo un verdadero museo de arte al aire libre.


La verdad que nos nos gustó mucho pues al ser invierno no se puede observar la majestuosidad del mismo en todo su esplender pero bueno. Tras ésto nos compramos una crepe justo en la puerta del Parque y nos quedamos sentados a esperar a que dieran las 19:00 y ver la Torre Eiffel iluminada en el horizonte mereciendo realmente la pena la espera pues las vistas son realmente bonitas de noche.



Con esas maravillosas vistas en la mente cogimos el metro en Concordia y nos fuimos rumbo al hotel. Nos bajamos en la estación de la motte piquet grenelle y decidimos investigar que sitios había para cenar con tan buena suerte que encontramos un pizza hut y decidimos entrar para ver que tal salía la cosa y no pudo ir la verdad mejor ya que uno de los empleados hablaba en español. Nos cogimos un menú para dos por 16 euros compuesto por una bebida de 1 litro , un entrante y una pizza de tamaño bastante grande. Nos la llevamos al hotel , nos la comimos calentita y nos echamos a dormir con el fin de cargar las pilas para disfrutar al máximo el día que nos esperaba.

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