Una vez que por fin habíamos contratado el viaje aún quedaba una tarea pendiente por hacer: buscar la manera de sorprender a mi niña y hacerla sentir como una reina.
Poco a poco empecé a darle vueltas a la cabeza hasta que finalmente me decanté por hacer uso de uno los servicios que ofrece este magnífico hotel, una cena romántica en el gazebo de bodas, lo cual se podría convertir en el complemento ideal para hacer de éste un viaje perfecto.
Vista nocturna del Gazebo

Pocos, por no decir ninguno son los comentarios que había leído sobre este tipo de cenas en Internet por lo que decidí ponerme manos a la obra e investigar para que todo saliese a pedir de boca.
Lo primero que hice fue escribir al hotel para informarme. Utilicé la dirección de contacto que aparece en la página web del hotel y de ahí me remitieron a la siguiente dirección Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla por lo que si queréis ahorraros el primer paso escribid directamente a esta segunda dirección.
Lo primero que les pregunté fue por la disponibilidad ( yo quería la cena para la última noche que íbamos a pasar en el hotel ) y por los menús. Me respondieron diciendo que no habría ningún problema para el día que yo quería y a la vez aprovecharon para pasarme en formato word los distintos menús entre los cuales uno puede elegir y que son los siguientes:
Opción 1
Coctel de camarones
Dorado con chips de plátano
Hamburguesa de Langosta
Piña Majestic
Opción 2
Rosas de salmón marinado con salsa pesto y crocantes
Tempura de camarones con salsa de jengibre y cilantro
Chateaubriand con papas Maxine y salsa bernesa
Fondue de chocolate y coulis de maracuyá
Opción 3
Ensalada cesar con langosta
Mero horneado en papillote con tomate agridulce
Mar & Tierra (langosta & Sirloin Steak) con guarnición de la temporada
Dulce Alaska
Tras mucho pensar al final me decanté por el menú número 2 no sin antes preguntar si se podían hacer distintas combinaciones entre los diferentes menús. Me dijeron que sin ningún problema se podían hacer combinaciones y que además todos los menús incluían vino, champagne y cualquier otra bebida que deseáramos tomar, pero como el menú me gustaba y no veía nada que cambiar finalmente no lo hice.
Una vez decidido el menú escribí a la relaciones públicas para que me dejará todo reservado la cual me confirmó todo diciéndome que lo único que tenía que hacer además de esperar a que llegara el momento era ir la mañana de la cena a su mesa para firmar la reserva. A su vez me informó de que tendríamos un camarero privado y todo el lugar adornado floralmente y con velas.
Parecía mentira pero tras 10 días en República Dominicana estábamos ante nuestra última cena en el paraíso, las cosas buenas se pasan rápido pero por suerte aún quedaba disfrutar de una de las noches más preciosas de mi vida.
La cena la teníamos reservada para las 20:30 y entre que ese día habíamos aprovechado hasta última hora en la piscina del hotel y que las mujeres tardan una eternidad en arreglarse veía que no llegábamos pero sí, por fin salíamos a las 20:25 de la habitación rumbo a nuestra última cena en el Buffet Supreme o eso al menos era lo que una persona creía. Al llegar al Buffet Supreme aproveché para decirle que si quería que nos pasásemos por la zona de tiendas del hotel que habían puesto un mercadillo y que por ser la última noche le compraba lo que quisiera. Poco me hizo falta para convencerla por lo que pusimos rumbo a la zona de tiendas no sin antes pararnos ante el pasillo del Gazebo el cual estaba iluminado con velas y antorchas dejando entrever al fondo una mesa esperando para dos personas.
Gazebo preparado para la cena

Medio en broma, medio en serio le dije que hoy era ella la que iba a cenar ahí y que no me preguntara ni como ni porque, que simplemente disfrutara del momento. Al principio y como era de esperar no se lo creía pero a medida que nos íbamos acercando por el pasillo entre velas y antorchas bajo ese maravilloso cielo lleno de estrellas que Punta Cana nos ofrece la posibilidad de contemplar y que saludaba al camarero la cosa empezaba a cambiar.
Nuestra mesa

Tras atravesar un suelo lleno de pétalos de rosas rojas y blancas tomamos asiento a la vez que aprovechamos para pellizcarnos para comprobar si era real lo que estábamos viviendo. Tanto la mesa como el lugar estaban decorados de 10, todo absolutamente impecable. con velas y pétalos de rosas por todos los sitios y un ramo de rosas rojas y otro de rosas blancas los cuales fueron a parar los dos a manos de la señorita. Acomodados en las sillas nuestro camarero se presentó con el nombre de Manolín y nos dijo que esta noche sería nuestro camarero y que estaba para servirnos y que cualquier cosa que quisiéramos se la pidiéramos. Aprovechando que aún estábamos en otro mundo nos sirvió champagne y agua y se fue a traernos un poco de pan hasta que llegara el primer plato.
Nuestra mesa

Nuestra mesa

Nuestra mesa

Por fin estábamos solos en ese lugar de ensueño, soñando despiertos, disfrutando de la cual sería nuestra última noche de este año en el Majestic Colonial sueño el cual se vería interrumpido por la llegada de Manolín con los panes. Acto seguido a dejarnos los panes sobre la mesa y llenarnos las copas de agua y champagne se marchó a por el entrante, rosas de salmón marinado con salsa pesto y crocantes.
Entre pan y pan que por cierto estaban recién horneados y ante la mirada de los curiosos que se paraban por los pasillos a mirar que estaba pasando en el gazebo llegó Manolín con el entrante. La presentación del plato era perfecta, al igual que la cantidad y la calidad de los alimentos utilizados. Estaba todo estupendo.
Tras terminarnos el entrante Manolín el cual durante toda la cena estuvo en segundo plano sin agobiarnos en ningún momento pasó a retirarnos los platos e ir a por el primero, Tempura de camarones con salsa de jengibre y cilantro, plato el cual estuvo genial tanto de presentación, como de calidad, como de cantidad al igual que había ocurrido con el entrante.
Tempura de camarones con salsa de jengibre y cilantro

Sin darnos cuenta habíamos llegado a la mitad de la cena pero aún quedaban por llegar el segundo plato y el postre. Tras retirarnos el primer plato y preguntarnos Manolín como queríamos el Chateaubriand de hecho otra vez volvíamos a estar solos. Cada minuto que estábamos sentados en esa mesa mas a gusto estábamos, como un rey y una reina sentados en su trono, reinado el cual se vería interrumpido por la llegada del segundo plato, Chateaubriand con papas Maxine y salsa bernesa, plato sencillamente delicioso.
Chateaubriand con papas Maxine y salsa bernesa

Tras este segundo plato estábamos realmente llenos pero aún quedaba el postre por lo que había que conseguir hacer un hueco para poder disfrutar de ello. Una vez terminado el segundo plato nuestro camarero se fue a por el postre, fondue de chocolate y coulis de maracuyá. Decir que tenía otro concepto de founde pero tanto por la presentación como por el sabor el postre acabó encantándonos.
Fondue de chocolate y coulis de maracuyá

Poco a poco y tras dos horas de cena el sueño llegaba a su fin. Aprovechamos para tomarnos la última copa de champagne mientras dábamos un último vistazo a ese maravilloso sitio en el que habíamos pasado la noche. Nos echamos unas fotos con el camarero el cual se había comportado genial durante toda la cena, le dimos una propina de 5 euros por ello, nos despedimos y nos marchamos rumbo al lobby-bar a tomarnos nuestro cóctel de despedida a través del pasillo de velas y antorchas no sin antes echar una última mirada atrás.
Camino hacia el lobby - bar

Ya en el lobby-bar pedimos nuestra cóctel de despedida el cual solo te preparan la última noche y nos lo llevamos para la habitación.
Cocktails de despedida

Al llegar a la habitación algo no cuadraba, estaba todo demasiado oscuro, no como lo habíamos dejado nosotros y cual fue nuestra sorpresa al encender la luz que nos habían llenado la bañera de hidromasaje de espuma y pétalos de rosas blancas y rojas y que nos habían hecho en la cama dos enormes cisnes con toallas también adornados con más pétalos.
Habitación decorada

Cama decorada

Fue todo un sorpresón para los dos pues de esto no me habían informado a la hora de reservar la cena y decir que estaba todo realmente precioso, siendo esto el colofón final a una noche de cuento.
Bañera de hidromasaje adornada para la ocasión

Cisnes hechos con toallas

El precio por el que nos salió la cena fue de 150 dollares y os aseguro que merece y mucho la pena. Ver la cara de tu novia ante una situación así no tiene precio. Decir también que se puede contratar música saxo en vivo (45 Minutos) , el cual tiene un precio de 250 dollares aunque no os lo aconsejo pues el gazebo está relativamente cerca de donde se pone la orquesta y el pianista todas las noches y se escucha todo estupendamente por lo que me alegro de no haberlo contratado.
Para concluir decir que también se pueden contratar los siguientes servicios si se quiere sorprender a la pareja:
- Noche de luna Llena: Mesa privada para dos en la playa en la cual se recomienda ir con ropa blanca y descalzos. 75 US$ PP
- Tu y yo: Cena romántica en las tres carabelas con espectacular vista al mar y a la piscina. 60 US$ PP
- Dulce Amanecer: Cena romántica, botella de cava y desayuno en la habitación. 95 US$ PP
- Punta Cana a la Luz de la luna: cena romántica en la terraza de la suite ocean front con jacuzzi oval para dos, botella de cava y noche en la misma suite. 300 US$ PP






