Hacer una excursión a la Isla Saona es, o debería ser, sinónimo de hacerla con el Capitán Gringo. Para quien no sepa quien es Gringo, decir que es el dueño, por así llamarlo, de una empresa “Saona Tours” que organiza excursiones. En concreto oferta dos:
· Saona (canto de la playa). Esta es la que nosotros elegimos y sobre la que hablaremos más detalladamente luego.
· Catalinita, saona y río Chavón, de la cual podréis encontrar
opiniones e información en el foro y en su página particular.
Sobre escoger una u otra, ya queda al gusto de cada uno. Nosotros elegimos la primera por estar en el canto de la playa, última playa de Saona, a la cual no acceden los touroperadores y en la que pasear solitos disfrutando de ese mar turquesa es una auténtica gozada.
Las excursiones se suelen hacer en grupos de 20 personas y se tienen que llevar reservadas desde España vía email. Podéis escribir a cualquiera de estas dos direcciones:
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Si veis que no obtenéis respuesta, insistid, ya que hay veces que a Henry (Capitán Gringo ) se le pasa contestar. Para hacer la reserva seguid las indicaciones que se os dan en su Página Web
Una vez hecha la reserva, tendréis que llamar cuando estéis en el hotel para confirmar la hora a la que se os pasará a buscar. No os preocupéis por el teléfono al que llamar ya que Gringo os lo escribirá en el email de confirmación.
En nuestro caso la verdad es que fue muy fluida la cosa. Dos emails sirvieron para tener contratada la excursión.
Lo más complicado fue localizarle vía telefónica en Bávaro, pero tras varios intentos y tras probar varias horas distintas de llamada, dimos con Henry quedando todo listo para disfrutar de esa magnífica excursión.
Para llamar lo podéis hacer desde el teléfono del hotel sin problema alguno. A nosotros la llamada nos costó 14 pesos, medio dollar al cambio.
El último dato antes de empezar a narrar la excursión no puede ser otro que el precio, éste es de 55 euros o 74 dollares por persona adulta. Los niños menores de 12 años pagarán la mitad.
Y una vez concluida un poco la introducción, pasaremos a contar nuestra experiencia.
Nosotros teníamos la excursión para el día 25 de Septiembre. Ese día, y previa confirmación telefónica, pasó a recogernos el chofer de Gringo a las 06:45 por la recepción del hotel, cuarto de hora más tarde de lo que habíamos acordado, pero bueno, por 15 minutos tampoco se va a acabar el mundo.
De nuestro hotel éramos 12 personas por lo que llenamos la furgonetilla en la que nos vinieron a buscar, exceptuando dos plazas en las que iban dos personas del hotel Carabela.
La furgoneta la verdad es que de primeras puede parecer bastante pequeña para entrar 14 personas, pero una vez te acomodas y empiezas a disfrutar de las bachattas que Julio (Chofer de Gringo ) te va poniendo y de todo lo que puedes llegar a ver a través de la ventanilla, ni te enteras del viaje, al menos nosotros.
Nada más emprender el viaje con destino a Bayahibe, llegas a Higuey; pueblo típico de la zona en el cual empiezas a ver la realidad dominicana: carnicerías con la carne colgando a pleno sol, colmados de todos los tipos, peluquerías, farmacias, trabajadores esperando a ser llevados a la obra, niños pequeñitos haciendo autostop para que les lleven a la escuela, motillos con 3 y hasta 4 personas a bordo, autobuses repletos de gente, puestos de fruta en los que solo encuentras 3 o 4 tipos de fruta, casitas bajas de 1001 formas pero hasta la más pobre protegida con rejas de todas las formas imaginadas, gente saludando a tu paso, caballos, vacas famélicas.. de TODO.

La verdad es que nos hubiera encantado ir con alguien del hotel para conocer un poco más al detalle la zona, pero como estoy seguro de que volveremos, Higuey será una de nuestras próximas paradas.
En este pueblecito también nos enseñaron la basílica de Nuestra Señora de la Altagracia que tenía una forma un tanto peculiar, así como la universidad.

Dos cosas que nos llamaron bastante la atención fueron el consulado de España, el cual es una casita minúscula en medio de la nada y que en comparación a los consulados de aquí de Madrid resultaba ridículo y que los niños/as fueran todos con uniforme a la escuela.
Tras una hora y media mas o menos de camino, paras en un colmado donde está Henry (Capitán Gringo ) para cobrarte el dinero, y donde puedes aprovechar para comprar algo de beber o de comer e ir al baño.
El Capitán mira si estás en la lista de reservas, te cobra y ahí acaba la conversación.
Para mi gusto un poco seco, tampoco le pido que nos cuente su vida, pero, joder, podía estirarse un poco el tío y decir algo más… pero bueno, al fin y al cabo lo que importa es la excursión, ¿verdad? Y en eso es un artista.
Con esperanzas ya de llegar a las barcas para emprender nuestro camino a Saona, en cuarto de hora estábamos ante ellas.
Parecía mentira pero por fin estaban allí esperándonos dos potentes fuerabordas que serían nuestras compañeras de viaje.

Nosotros nos montamos, sin saber, en una llevada por la Mula y la verdad, para nuestro gusto, fue una elección de lo más acertada, ya que estaba bastante mejor que el que llevaba la otra barca.
La Mula, entre otras cosas, le pegaba bastante más caña que el otro, amén de hacernos un par de trompos que nos dejaron a todos babeando, jeje.

Íbamos con la idea de que nos íbamos a marear en la lancha, pero al contrario, una delicia de viaje que ni siquiera los botes que pegas conseguirían estropearlo. La biodramina no hizo falta ni sacarla.
En la barca te pones los chalecos y rumbo a Isla Saona.
En ese camino es cuando de verdad te empiezas a dar cuenta de que estás en el paraíso y de que hay sitios preciosos a lo largo del mundo y que por suerte tú estabas ante uno de ellos.

Una preciosidad ver esas aguas, ese contraste de azul oscuro con turquesa, esas vistas de la orilla desde dentro del mar… una auténtica gozada que por mucho que uno intente transcribir, es INDESCRIPTIBLE.

Mira que habíamos visto fotos de Saona y de las excursiones de Gringo pero NADA que ver con apreciarlo en persona.
Antes de llegar al canto de la playa (Saona), nos pararon en un pueblecito de pescadores donde se puede aprovechar para hacer compras, ya que prácticamente lo que te enseñan es eso, la zona de tiendas.

Poco más vimos; unos cuantos niños pequeños, una iglesia cerrada y el muelle. Nosotros no íbamos con la idea de comprar, ya que teníamos el cortecito al lado del hotel y nos parecía una tontería el tener que ir cargando con algo toda la excursión, aunque al final acabamos picando y compramos una pulsera. Hay que decir que daba gusto pasear por sus tiendas ya que no te agobian, son realmente amables y te tratan de maravilla. No hubo que regatear mucho, ya que la verdad, se les veía bastante necesitados y no era plan por 2 dollares de estar regateando media hora.
Tras la visita al pueblo de pescadores, por fin llegamos al canto de la playa, el auténtico paraíso para disfrutarlo única y exclusivamente un grupo de 40 personas y donde los touroperadores, por suerte, no llegan.
Allí nos dieron ron de beber, queso, jamón y patatas fritas para comer, pero la verdad que nosotros estuvimos allí un par de minutos para tomarnos un ron y nos fuimos a explorar, cosa que por favor os pido, no hagáis como los borregos de mi grupo que se quedaron la gran mayoría bebiendo y comiendo todo el tiempo y después se fueron a bañar en frente de la botella de ron por si echaba a correr, y disfrutad de esa maravillosa playa a la cual quién sabe lo que tardaréis en volver.

Del canto de la playa creo que poco se puede decir que no digan las fotos, una playa preciosa donde aprovechamos para hacer un poco de snorkel, echarnos fotos de todos los estilos ya que en la isla poco hay además de agüita, palmeras, una casa privada y una persona que se dedica a abrirte cocos.
La estancia en el canto de la playa se vio enturbiada porque se nubló el día y no pudimos disfrutar de ese rincón en su máximo esplendor.
En ella se está una hora y media, nosotros le pondríamos más tiempo pero todo no se puede tener.
De este paradisíaco lugar nos fuimos a comer a otra playa donde habíamos dejado a nuestro cocinero anteriormente y donde ya se podía ver bastante más gente que en el lugar del que veníamos. Toda ella era de los touroperadores.
La comida ni bien ni mal, simplemente correcta y acorde a los medios de la zona. Ésta consistió en una langosta, pescado, una patata asada con mayonesa, ensalada, pan y bebida.
Para nuestro gusto le faltaba sal al asunto pero con el hambre que teníamos tras desayunar a las 6:00 de la mañana nos lo comimos sin rechistar.
En esta playa estás mas o menos hasta las 4 de la tarde ( se empieza a comer sobre la 1:30) pudiendo aprovechar el tiempo que te sobra tras comer para darte un paseo y bajar la comida o bien pegarte un bañito.
La playa no está mal, pero no tiene nada que ver con el idílico lugar del que se acababa de regresar.
A grandes rasgos, las principales diferencias con la otra playa es que aquí había piedras a la entrada y que se notaba más gente, aunque debo decir que incluso el color del agua era distinto, menos transparente, más verde que turquesa.

Desde esta playa nos dirigimos rumbo a ver las estrellas de mar, contemplando los manglares a lo lejos. Nos llevaron a una zona en la cual estuvimos cerca de cuarto de hora y donde podías bajar al fondo y coger una estrella, subirla a la superficie y sin sacarla del agua ( ya que se mueren) aprovechar para echarte una foto.

En la zona en la que nosotros estuvimos había bastantes y tenían un tamaño bastante grande comparado con las que se pueden ver en distintas tiendas de recuerdos de cualquier zona playera.
La verdad es que si no fuera porque se mueven en el fondo para enterrarse, parecería que están muertas, pero bueno, una experiencia nueva.
De la zona de las estrellas de mar, fuimos a las tan famosas piscinas naturales que son zonas de escasa profundidad pero muy alejadas de la orilla en las cuales bajas a bañarte un rato y donde se realiza el bautizo caribeño del ron. Éste consiste básicamente en repetir las palabras que la Mula va diciendo y al final de ellas beberse el ron de un trago.
En las piscinas estaríamos alrededor de 20 minutos. No nos parecieron gran cosa la verdad, porque además de que había mucha más gente de otras excursiones, bañarte en las piscinas naturales es como hacerlo en la orilla pero con el agua cristalina.

Desde este lugar nos llevarían a la última parada de la excursión antes de regresar a la furgonetilla y la cual no era otra que una zona coralina de 3 a 4 metros de profundidad donde se puede practicar snorkel, pudiendo ver cantidad de peces de colores.
Mucha gente de la lancha se quedó sin bajar pero yo personalmente recomiendo tirarse al agua y ver aunque sea un poquito a través de las gafas de buceo ya que era una auténtica gozada contemplar el paisaje submarino.
Como recomendación os aconsejaría que os llevarais vuestro propio equipo de buceo (tubo y gafas al menos) ya que, aunque el capitán Gringo lleva unos cuantos equipos, no me parece muy higiénico meterme en la boca un tubo que a saber quien ha utilizado, pero eso ya es decisión de cada uno.
En esta zona estuvimos escasos 15 minutos, quedándonos con ganas de más, pero ya era hora de volver a la furgoneta.
Antes de llegar a ella, pasaron en la barca la gorrilla para recibir una propina, cosa que la verdad desconocíamos y que no nos gustó en absoluto. Que vale, 2 dollares no van a ningún sitio pero jode hacer las cosas por obligación, a nadie creo que le guste.
Ya en tierra vino Henry a preguntarnos por las excursión, cosa que la verdad se agradece, y donde los más necesitados pudieron ir al baño antes de subir a la furgoneta, aunque no hay que dejar de reconocer que los verdaderos protagonistas, los que se lo trabajan y hacen que la excursión sea lo que es son La Mula y sus ayudantes.
Y ya poquita cosa más. En el camino de vuelta casi todo el mundo durmiendo, aunque os aconsejaríamos siempre y cuando vuestro estado os lo permita que no lo hagáis, pues Higuey y los campos de caña al atardecer tienen un encanto especial.
Para finalizar y a modo de resumen diremos pues que la excursión de Capitán Gringo es algo que nadie que vaya a Punta Cana por primera vez debería perderse, ya que se trata de algo totalmente diferente a lo que vuestro touroperador os podrá ofrecer y de la cual pocas cosas cambiaríamos, entre ellas: estar un poco más de tiempo en el canto de la playa o incluso comer ahí, cosa que anteriormente se hacía y ahora desconocemos por qué se ha dejado de hacer.
-
Coach handbags are quality products with a reputable name standing behind them. Coach Bags are large and roomy, yet still highly fashionable and in great demand. Cheap Coach Purses come in a variety of styles, colors and materials. all are appropriately decorated and Coach Handbags very durable. One of the most popular styles made by Coach today is the hobo handbag. The Coach Purse is a classic and functional style that women love. Coach manufactures its Coach Outlet Store from quality materials with detailed craftsmanship. With all of these advantages, its no wonder that Coach Outlet handbags are so popular.







Japan's finance ministry data shows that only by 2008, "the hui tariff system" in the goods exported to Japan,discount UGG boots developing countries for 20774 billion yen, Chinese goods accounted for 16181 trillion yen to 15.4% in Japan, China's commodities market also occupied by 10%.
At present, China USES "most-favoured-nation treatment system, besides the goods exported to Japan, blankets, gloves, handkerchief, some daily necessities kneepads, fireworks, glass products, industrial products are constantly into Japan market.UGG nightfall black If the Japanese governme...