Introducción:
Todo lo bueno se acaba y como lo prometido es deuda, aquí os traigo el relato de la experiencia de mi primer viaje a República Dominicana.
Aunque bien se podría decir NUESTRO viaje, puesto que fui con una compañía de lujo: mi novia!.
A simple vista puede parecer un tocho de leer pero estoy seguro de que servirá para enriquecer aún mas si cabe el panorama de blogs de viajes y ayudar a las personas que anden buscando información de cara a su viaje a este país.
En este primer diario lo que haremos será narrar la experiencia vivida en el hotel Grand Palladium Bavaro del 19 al 29 de septiembre de 2007 el cual se encuentra en Punta Cana ( República Dominicana ) . Aprovecharemos también para dar información y consejos útiles a la hora de viajar a este destino al igual que hablaremos sobre las excursiones que uno puede realizar.
Preparación del viaje y elección del hotel:
Todo empezó allá por Febrero cuando tras mucho meditarlo decidimos dar el gran salto y viajar fuera de España, decantándonos por el maravilloso país que es República Dominicana. Un destino bastante asequible para dos estudiantes con un abanico de opciones inmenso y el cual reunía todas las características que buscábamos (buenos complejos hoteleros, buenas playas, sol, temperatura agradable para mediados de septiembre, excursiones, snorkel, etc...).
Decidido el país de destino tocaba la fase de empaparse de información y navegando y navegando por Internet recalamos en www.beatrizweb.com foro el cual, ni que decir tiene, nos ha sido de una gran utilidad.
Tras esto, lo que nos quedaba era elegir hotel. Tras mucho leer y leer, mirar precios y descartar alojamientos nos quedaríamos con una lista formada por cuatro:
· Grand Palladium Bávaro
· Grand Palladium Palace
· Bávaro Princess
· Punta Cana Princess
Tras leer más y más opiniones y experiencias de otros viajeros nos decantaríamos finalmente por el primero de ellos, el Grand Palladium Bavaro y a día de hoy y finalizado nuestro viaje, se puede decir que ha sido una de las mejores decisiones tomadas a la hora de viajar a República Dominicana.
Luego hablaremos con más detenimiento sobre el hotel, pero vamos, es una auténtica gozada.
Reserva del viaje:
Elegido pues el hotel, y ya sabiendo más o menos por cuánto nos iba a salir el viaje contratándolo con cualquier mayorista a través de las agencias más conocidas en la calle, dimos con el forero jjdcr el cual trabaja en una agencia de viajes, Viajes Rangali (nunca viene mal darle un poco de publicidad al bueno de Juan, jaja) y que hace una rebaja del 10% sobre cualquier precio dado por mayorista.
Como vimos opiniones muy favorables sobre él, decidimos contratar el viaje con su agencia.
Sólo se me viene una palabra para definir su trato y esa no es otra que la de PERFECTO.
Un tío súper atento y correcto que en todo momento nos ha dado cualquier información que hemos necesitado y que nos ha ido informando al detalle de cómo iban todos los trámites. Así que desde aquí aprovecho para decirles a las personas que sean un poco reacias a esto de contratar cosas por Internet vayan sin ningún tipo de miedo a la hora de hacerlo con Juan, ya que van a estar en muy buenas manos.
Ese 10% nos lo aplicaría sobre el precio de catálogo de venta anticipada de Travelplan, que era el que mejor precio nos ofrecía. Nosotros cogimos 11 días- 9 noches más un seguro adicional (Europ Assistance), el cual nos costó 25 euros por persona y del que no puedo opinar puesto que no nos hizo falta en ningún momento.
En cada uno está el contratar un seguro o no, pero desde mi punto de vista creo que es algo necesario ya que nunca se sabe lo que puede pasar y en un país de estas características el tema sanitario no es que brille con luz propia.
Al seguro tendríamos que sumarle los 40 euros por persona de la dichosa subida de carburante y 85 de las tasas.
Reserva de los asientos:
Tras mucho esperar, comprar cosas, ultimar detalles, etc… por fin veíamos más cerca el 19 de Septiembre.
El día anterior, el 18, nos plantamos en el aeropuerto para ver si conseguíamos hacernos con los tan preciados asientos de emergencia o los de primera fila, Y ni unos ni otros, según nos comentó el personal de Air Europa, que era la compañía con la que viajábamos, éstos estaban bloqueados y sólo podían ser dados por la supervisora, la cual, como no… NO ESTABA.
No sé si nos engañaron o no, pero eso es lo que nos dijeron en Barajas, pero bueno, dentro de lo malo, nos dieron ventanilla justo detrás de los primeros asientos, así que bastante bien.
Por fin y todavía sin creérnoslo estábamos ante el gran día, el día de irnos de vacaciones tras tantos meses de espera!!
Vuelo:
Nuestro vuelo, el OX34 de Air Europa, salía a las 15:30 pero nos fuimos a echar la mañana al aeropuerto e intentar por última vez conseguir los asientos de emergencia, pero nada, no estaba la supervisora (para variar) así que decidimos facturar las maletas y para dentro. Se excedían en 3 kilos, pero no nos cobraron suplemento alguno.
En el aeropuerto pues lo típico para hacer tiempo: ver tiendas, echarse fotos, recorrerse las terminales, comer algo, etc… y a las 14:30 listos para embarcar, por fin se veía en la pantallita: vuelo OX34. Destino: Punta Cana. Qué nervios!! Que ganas!!

A las 15:30 y con una exquisita puntualidad inglesa, estábamos despegando rumbo al paraíso.

El trayecto la verdad que no se dio tan mal como lo pintaba la gente. Íbamos tan mentalizados de que tendríamos que utilizar los dotes enseñados por los contorsionistas del circo del sol, que…
Es cierto que los asientos unos con respecto a los otros están bastante juntos y se hace muy incómodo dormir en ellos sin reclinar el asiento, con la consiguiente molestia que le creas al que está sentado detrás, pero con la ilusión que uno lleva, creo que se debe dejar a un lado los enfados, las malas caras, etc.. por ir 8 horas un poco apretujado y pensar en las vacaciones que te esperan y eso que para más INRI al estar situados en primera fila veíamos a los de business class sentaditos en sus pedazo de asientos…
El avión no era uno de los nuevos como en el que vendríamos a la vuelta, era un Boeing 767, con distribución 2-3-2 y pantallas de televisión situadas más o menos cada 5 asientos en el pasillo.
Para escucharlas, como es obvio, se necesitan auriculares, los cuales costaban 3 euros aunque al ser de una sola clavija mini jack valían perfectamente los del mp3.
Nos pusieron un capítulo de Friends y dos películas: “piratas del caribe 3” y “lucky you” a lo largo de todo el vuelo.
La comida ni bien ni mal, simplemente correcta, aunque la hora de comer me pareció excesivamente tarde. No sé si siempre es así pero nos dieron de comer cerca de las 17:00 – 17:30.
Ya creíamos que no nos iban a dar de comer cuando por fin apareció el azafato a darnos nuestro menú: pasta con salsa a la mostaza, una mini-ensalada, pan, un bollito de chocolate y de beber agua o refrescos. Después también daban café o té.
Además de la comida, nos dieron una pequeña merienda un par de horas antes de aterrizar consistente en una magdalena, un croissant relleno de jamón y queso y un zumo para beber.
Por fin, tras 8 horas de vuelo, empezábamos a ver tierra. Sus playitas, todo de color verde, con tan poquísimas carreteras… tan solo un vistazo había servido para saber que República Dominicana sería un país que nos enamoraría!!

Nada más bajar del avión, el tan famoso golpe de calor que caracteriza el momento. Del avión camino al aeropuerto a echarte unas fotos con dos dominicanas que te esperan allí con trajes típicos y que luego a la vuelta puedes comprar si quieres por 8 dollares y desde ahí a pagar las tasas de entrada al país (10 dollares).

Nuestra próxima parada era la cinta de las maletas, las cuales salieron bastante rápido, para ser sinceros, y eso que veníamos advertidos del tan famoso ritmo dominicano, pero la verdad que ahí se dieron prisa en sacarlas del avión y ponerlas en la cinta. Por fin con las maletas ya sólo nos quedaba salvar el último obstáculo antes de llegar al autobús el cual nos llevaría hasta el hotel: sortear una horda de maleteros ansiosos por llevarte el equipaje y a los cuales muy educadamente hay que decirles que No quieres que te lleven la maleta pues los jodíos luego piden propina.

Ya en el autobús y creyendo todos los obstáculos salvados quedaba el último de ellos, el cual no era otro que el representante de Travelplan.
Muy buenos modos, mucho jiji jaja, pero bien que nos endiñó los papeles de las excursiones y nos dijo que teníamos que ir el día siguiente a una charla en la cual las podíamos contratar y que era imprescindible según ellos para la confirmación del vuelo de vuelta (algo totalmente incierto y que no debe asustar ni condicionar a nadie).
A ésta, obviamente, no fuimos, preferimos quedarnos en la playa disfrutando de los primeros rayos de sol de nuestras tan ansiadas vacaciones.
El camino en autobús al hotel fue corto, ya que el Grand Palladium no está muy lejos de aeropuerto.
Tras 8 horas de avión lo único de lo que tenías ganas era de llegar a tu habitación, pegarte una duchita, bajar a cenar y marcharte a descansar pero bueno… en nada por fin habíamos llegado al que sería el, por así llamarlo, cuartel general de nuestras vacaciones.


































